“La verdad no cabe en la escritura”

Emiliano Monge (Ciudad de México, 1978) es escritor y politólogo. Sus grandes temas: los de siempre, el amor, el abandono, la memoria… De todos ellos habla en su último libro, No contar todo (Literatura Random House). En él se lanza, desde la autoficción, a entrar en su historia, que comienza, ni más ni menos con la falsa muerte de su abuelo. A partir de ahí, Monge ahonda en la necesidad de escapar de los demás y de uno mismo, de lo que se dice y no se cuenta, de las verdades y mentiras, de los machismos, de las nuevas masculinidades…

¿Verdad o escritura?

Escritura. Porque en la escritura cabe la verdad y la verdad no cabe en la escritura.

¿Verdad o felicidad?

Felicidad. Por lo mismo. Porque a la felicidad la puedes reconstruir todos los días y a la verdad, no.

¿La última vez que quiso escapar de usted, de los demás?

Uff. Híjole, no me acuerdo. Hace mucho tiempo. La última vez que quise escapar fue cuando lo hice, cuando volví a México de España. Pero no huía de un espacio, lo hacía de mí, de la certeza de que mi vida estaba en otra parte y que estaba en México. Supe también que debía volver, porque tenía que uno no puede escaparse de uno mismo, debía enfrentarme volviendo a mi lugar.

¿Un ejemplo de masculinidad fallida?

Cualquier persona que actúe y reproduzca los modos del machismo que nos han enseñado.

¿Y un buen ejemplo de nueva masculinidad?

Eso sí que resulta dificilísimo. Tendría que decírtelo alguien que viva esa masculinidad de una forma sana. Yo creo que no lo he hecho nunca. Es algo que quisiera pero no lo he sabido hasta el momento.

¿Nombre propios?

No tengo. Creo que la sociedad está buscándolos y está empezando a suceder. Pero creo que hoy en México es muy difícil encontrar esos referentes.

Dice que su libro hizo llorar a su padre. ¿Cuál le ha hecho llorar a usted?

Muchísimos. Más bien, la pregunta sería qué libro ha sido el último libro que me ha hecho llorar. En mi caso es un manuscrito de un amigo muy cercano, español, Carlos Pardo.. Pero aparte de los libros, lloro por el desamparo, la nostalgia, la pérdida… ¡El cine también!

¿Qué libro le hubiese gustado haber escrito?

¿Así, como sueño absoluto? Moby Dick.

¿Cuándo fue más feliz?

Ahora. Porque la vida se parece mucho a lo que me ilusionaba o esperaba de ella.

¿México merece una borrachera?

No. Se merece un poquito de justicia y acabar con la impunidad.

¿Qué le asusta?

Que el trabajo se vuelva cotidianeidad, que deje de ser un reto. El compromiso de una escritura que no sea social. Me asusta el “tener que”, “el deber ser”. Me asusta que mis perros estén cada día más viejos.

¿Qué le diría a López Obrador, su presidente?

Que se acuerde de quien era él en el 2006.

¿Y a Trump?

A él, no sé. Que se tome una pastillita de cianuro.

Y ya que sacamos al presidente de Estados Unidos, ¿qué libro le regalaría?

Tendría que ser ilustrado para que lo entienda. Sería uno de osos polares que habla sobre la migración que se llama Bienvenidos y lo publicó Hueders. Pero repito, con dibujitos para que no se pierda.