Chile, una ventana al Universo

Los eclipses totales que tendrán lugar en Chile el próximo 2 de julio 2019 y el 14 de diciembre del 2020 nos brindan a los chilenos una oportunidad extraordinaria para hablar del sol, de astronomía, de ciencia y además harán que el mundo vuelva sus ojos a este lejano país que en 2025 tendrá instalada el 70% de la capacidad de observación astronómica del planeta. Chile se ha transformado en la ventana desde la cual el mundo mira el cosmos.

Las características geográficas del norte de Chile son extraordinarias para la astronomía. La corriente de Humboldt por el Océano Pacífico y la Cordillera de los Andes por el este, protegen a estas tierras de las nubes y la humedad y ofrecen más de 300 noches despejadas al año. Pero, más allá de estas condiciones privilegiadas con la que cuentan los cielos chilenos, emerge una visión de largo plazo que ha guiado nuestras políticas públicas en este ámbito, facilitando la instalación de consorcios internacionales desde los cuales se realiza la investigación astronómica que nos ha permitido comprender -cada vez con mayor profundidad- nuestro lugar en el universo. Estas políticas de Estado, constantes por 60 años, incluyen la provisión de carreteras, energía, protección lumínica y seguridad que benefician a los observatorios y a la investigación mundial.

Este escenario nos impone una serie de desafíos como país para resguardar y actualizar condiciones que continúen favoreciendo la actividad científica de frontera. Ejemplos de ello son la Mesa de trabajo para la modernización de la norma de Contaminación Lumínica o el Parque Astronómico de Atacama que entró en funcionamiento el 2013 y que resguarda más de 36.000 hectáreas para el desarrollo e instalación de futuros proyectos astronómicos.

Las políticas para la llegada de nuevos proyectos astronómicos al país, incluyen no solo la entrega de tiempo de observación para la comunidad científica nacional, sino también la colaboración para la formación de recursos humanos especializados. Es así como se está incentivando el desarrollo de áreas como las ingenierías y el big-data, tomando en cuenta que el manejo de grandes cantidades de datos, impulsado en Chile por los observatorios como el LSST, constituirán herramientas para abordar los grandes desafíos del futuro.

El desarrollo científico requiere de una institucionalidad adecuada que lo promueva y lo proyecte, pero sobretodo que conciba la ciencia al servicio del país.

Con un ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación incorporándose al Estado chileno, los próximos dos años de eclipses serán una oportunidad inigualable para generar diálogos y relevar acciones que apunten al desarrollo del país por medio de la astronomía, el astroturismo, y las capacidades tecnológicas asociadas a la instalación y manejo de grandes observatorios. La temporada de eclipses nos permite utilizar la astronomía como puerta de entrada a la ciencia, es un fenómeno celeste que posibilita la promoción del pensamiento crítico y creativo entre las nuevas generaciones, tarea indispensable para contribuir a una sociedad que se anticipa y valora la evidencia al momento de tomar decisiones.

Cuando nos dejamos asombrar por la naturaleza y recurrimos a la ciencia para comprenderla, entonces se abren conversaciones con proyecciones inimaginables que impactan la vida de las personas. Conversaciones sobre el desarrollo, pero también acerca del futuro. Un futuro donde el desarrollo sostenible ya no es opcional, sino un imperativo. Por eso incorporar la ciencia y el desarrollo tecnológico en la discusión política y ciudadana también lo es.

Andrés Couve Correa es ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile