La alcaldesa de Washington D.C. sobre la estadidad: «Estamos listos»

Washington – Al comenzar el trámite del proyecto cameral que impulsa la estadidad para Washington D.C., la alcaldesa Muriel Bowser buscó hoy tachar los argumentos de los que buscan frenar la propuesta de convertir la capital estadounidense en el estado 51 de EE.UU..

“Estamos listos”, dijo la alcaldesa Bowser, quien fue la principal ponente ante el Comité de Investigaciones y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, a cargo de tramitar el proyecto de ley – que lleva el número 51- presentado por la delegada Eleanor Holmes Norton.

La medida – que daría representación en el Congreso a una jurisdicción abrumadoramente demócrata-, es coauspiciada por 220 demócratas de la Cámara baja.

Aunque un proyecto similar presentado en el Senado no tiene futuro, ante la abrumadora oposición de la mayoría republicana, la speaker Nancy Pelosi y el líder de la mayoría, Steny Hoyer (Maryland), han prometido que la legislación bajará a votación en el pleno de la Cámara baja en esta sesión legislativa.

En junio pasado, el líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell (Kentucky), sostuvo que los demócratas apoyan la estadidad para Washington D.C. y Puerto Rico como parte de su “agenda socialista” y afirmó que mientras controle la cámara alta estadounidense jamás dará paso a una legislación que impulse la admisión como estado de esas jurisdicciones.

Bowser indicó que los oponentes de que Washington D.C. sea el estado 51 de EE.UU. dicen que la ciudad es “muy pequeña” y “mal gobernada”, y que la Constitución prohíbe la admisión de la capital estadounidense.

“Tenemos más población que dos estados, somos más grandes que los estados, excepto Oklahoma, cuando fueron admitidos a la Unión, pagamos más impuestos federales per cápita que cualquier estado y más que 22 estados”, sostuvo.

Bowser también dijo que el estereotipo de que Washington D.C. es mal administrada, deja a un lado que tienen un presupuesto de $15,500 millones anuales y que sus finanzas han estado equilibradas durante los últimos 24 años. “Para el propósito de miles de leyes federales, actuamos como un estado, y lo hacemos bien”, sostuvo.

La alcaldesa de Washington D.C. refutó además que la Constitución federal impida la admisión porque le requiere ser un distrito federal. “Eso es falso. La Constitución establece un tamaño máximo de 10 millas cuadradas para un distrito federal pero no receta un tamaño mínimo para cualificar como distrito federal o estado”, indicó.

La legislación de la delegada Holmes Norton incorpora como estado las zonas residenciales de Washington D.C., pero mantiene como distrito federal las áreas en que están los principales edificios federales, como la Casa Blanca y el Congreso, y los principales monumentos.

“Es cierto que somos marrones y liberales, pero negar la estadidad sería injusto no importa quien sea afectado. Sería injusto si fueramos conservadores de un distrito rural construido alrededor de la agricultura o una ciudad industrial en el corazón (de EE.UU.)”, agregó Bowser.

Washington D.C. aportó $28,000 millones al Tesoro el pasado año, mientras recibió en asignaciones federales unos $4,000 millones anuales, según su gobierno. Sus habitantes pagan contribuciones federales sobre ingresos. Aunque los residentes de la capital federal, por enmienda constitucional, son parte del colegio electoral de EE.UU. y por ello votan en la elección presidencial, no tienen derecho a representación con plenos derechos en el Senado y la Cámara baja.

Los republicanos, como suele ocurrir, cuestionaron que sea constitucional la admisión de Washington D.C. y que la capital federal haya podido demostrar compromiso con el gobierno propio, y tenga suficientes recursos para apoyar a sus residentes y contribuir al gobierno federal.

Tras la imposición en la década de 1990 de una junta de control fiscal, “quisiera decir que la situación ha mejorado, pero no es así”, alegó el portavoz republicano en el Comité de Investigaciones y Reforma Gubernamental, Jim Jordan (Ohio).

El congresista Jordan aludió a la investigación sobre violaciones éticas en contra del concejal municipal Jack Evans.

“No podemos ignorar el elefante en el salón. El gobierno del distrito se enfrenta actualmente a serias alegaciones de malos manejos”, sostuvo Jordan.

La alcaldesa respondió que Ohio ha tenido también casos de corrupción y que por ello no debe ser sacado de la Unión.

El demócrata Gerald Connolly (Virginia) sostuvo que en el pasado el Congreso se ha hecho tres preguntas para determinar la admisión de un estado: ¿Tienen los residentes un compromiso con el gobierno propio?; ¿Apoyan los residentes la estadidad?; y ¿Tiene el estado que se propone suficientes recursos y población para mantenerse, y aportar a los costos de ser parte del gobierno federal?.

Connolly respondió en la afirmativa a las tres preguntas y subrayó, entre otras cosas, que en el 2016 – en una votación sobre la que no hay controversia-, el 83% de los residentes de Washington D.C. apoyó la idea de convertir la capital estadounidense en el estado 51 de EE.UU..

Para el legislador demócrata, hay objeciones basadas en racismo y partidismo a la estadidad para la capital federal.

La demócrata boricua Alexandria Ocasio Cortez (Nueva York) sostuvo que por sus raícespuertorriqueñas conoce la injusticia de que una jurisdicción no tenga plenos derechos políticos. Mantuvo que mientras la historia de Puerto Rico está fundamentada en el “colonialismo e imperialismo” estadounidense, en el caso de Washington D.C. hay “una historia de esclavitud”.

La alcaldesa Bowser fue preguntada por el demócrata William Lacy Clay (Ohio) si habían pensado en hacer tándem con Puerto Rico, para al mismo tiempo tener cuatro nuevos senadores federales.

Bowser respondió que los puertorriqueños hablarán «por sí mismos, a través de sus representantes y en las urnas». «Puedo decir – insistió- que nosotros estamos listos».