Colón de Santa Fe reivindica al fútbol argentino más allá de Buenos Aires

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En un país y un fútbol tan centralizados en Buenos Aires, la clasificación a la final de la Copa Sudamericana que Colón de Santa Fe alcanzó este jueves por la noche al vencer por penales al Atlético Mineiro de Brasil en Belo Horizonte supone la reivindicación del llamado “interior”, es decir toda la Argentina menos su Capital Federal y zona periférica.

Acaso porque Colón es una religión en Santa Fe, la capital de la provincia homónima -aunque la ciudad más poblada y conocida sea Rosario-, sus hinchas no suelen tener certezas sino creencias: es un club con enorme arraigo popular en la región y 114 años de historia pero que recién en la final del 9 de noviembre contra Independiente del Valle de Ecuador, en Asunción de Paraguay, tendrá la posiblidad de ganar su primer título oficial, ya sea nacional o internacional.

Esa doble faz de Colón, un club tradicional a la espera de su primera vuelta olímpica bajo los reglamentos de la AFA o la Conmebol, no es una excepcionalidad: la porteñidad del fútbol argentino suele quedarse con todo, también con los títulos, y más en estos días en que River y Boca vuelven a ser el principio y fin de cualquier discusión en bares, escuelas y oficinas -este martes se enfrentarán por el primer superclásico por las semifinales de la Copa Libertadores, el máximo trofeo continental-.

El interior del país, en especial Santa Fe y Córdoba -que se disputan la condición de ser segunda provincia con más habitantes-, provee la mayor cantidad de futbolistas a los clubes grandes de Buenos Aires, a las ligas extranjeras y a la selección nacional, pero rara vez sus equipos salen campeones. Es un fútbol que genera más cracks que títulos.

Sin contar a Estudiantes de La Plata, uno de los clubes de la capital de la provincia de Buenos Aires, ubicada a 60 kilómetros de la Capital Federal, apenas dos equipos del interior argentino ganaron títulos internacionales: Rosario Central en 1995 y Talleres de Córdoba en 1999 festejaron la Copa Conmebol, un torneo que apenas duró ocho ediciones, siempre a la sombra de la Libertadores.

Los festejos de los equipos del interior tampoco son usuales en la Superliga argentina. Sus divisiones inferiores son la cuna de auténticas estrellas y sus hinchadas mueven multitudes pero se consagran campeones muy de vez en cuando. En realidad, sólo Newell’s y Central, ambos de Rosario, a 300 kilómetros de Buenos Aires, fueron campeones de liga. Ni Colón ni Unión, el otro equipo de Santa Fe, ni Talleres ni Belgrano, los dos grandes de Córdoba, pudieron conseguirlo. Atlético Tucumán y Godoy Cruz de Mendoza recién en los últimos años se treparon a los primeros puestos de la tabla.

De hecho, de los últimos 50 campeones de la Superliga argentina en los últimas 25 temporadas, desde 1994, Newell’s fue el único equipo fuera de Buenos Aires que llegó a la vuelta olímpica (lo hizo en dos ocasiones, 2004 y 2013). Central no sale campeón de liga desde 1987 aunque el “canalla” tuvo su alegría reciente al ganar la Copa Argentina en diciembre de 2018.

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