La igualdad de género se asoma a las finanzas latinoamericanas

MÁS INFORMACIÓN

América Latina y el Caribe necesitarán 74 años para alcanzar la paridad, según un estudio sobre la brecha de género realizado por el Foro Económico Mundial (WEF). El mundo empresarial y el de las finanzas podrían colaborar significativamente para recortar este tiempo si empezasen a incorporar en sus prácticas laborales y negocios la perspectiva de género. Numerosos análisis e informes avalan las grandes ventajas de hacerlo, pero apenas es un camino que está empezando. “Cuando mujeres y hombres cuentan con igualdad de oportunidades y derechos, el crecimiento económico y el desarrollo social se aceleran. Las empresas y países que incluyen y empoderan a sus mujeres tienen un desempeño más favorable que aquellos que no lo hacen”, señala Koldo Echebarría, director general de ESADE en el informe Genero y Finanzas realizado por esta institución universitaria estrechamente vinculada al mundo de los negocios.

En esa línea, América Latina ya cuenta con su primer bono social con enfoque de género. Lo emitió Banitsmo, la segunda institución financiera más importante de Panamá, cuya plantilla está formada en un 65 por ciento por mujeres. El 100 por ciento de la emisión, 50 millones de dólares, la compró BID Invest, del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que lo ejecutará para financiar en el país centroamericano a pequeñas y medianas empresas (PYMES) dirigidas por mujeres. Se trata del quinto bono de mujeres que existe en el mundo, que se suma a los ya emitidos por el sector privado en Australia, Canadá y Turquía, y el séptimo del planeta incluyendo otros dos emitidos por el sector público y la banca multilateral. En el caso del de Canadá, por ejemplo, se trató de un bono con préstamos a empresas que tuvieran al menos un 30 por ciento de mujeres en su dirección.

Las mujeres emprendedoras son un mercado desatendido en América Latina

BidInvest, como organismo multilateral dedicado al desarrollo en América Latina y el Caribe, es una de las entidades que más está promoviendo y contribuyendo a dar forma al mercado de la inversión con un enfoque de género en esta parte del mundo. Su intención es movilizar inversionistas y generar interés por parte del mercado en esta nueva clase de activos “El objetivo primordial de la emisión de este bono de mujer es avanzar en igualdad de género apoyando a Pymes lideradas por mujeres, que más allá de la rentabilidad financiera busca una rentabilidad social a través de su empoderamiento y al mismo tiempo busca también cerrar la famosa brecha del crédito, es decir, las dificultades que enfrentan normalmente las mujeres para tener acceso a la financiación”, explica Gema Sacristán, directora general de negocios de BidInvest en América Latina, que recuerda además que las PYMES representan un 99 por ciento de las empresas y un 67 por ciento del empleo en Latinoamérica.

Un bono necesario teniendo en cuenta el ya referido estudio de ESADE sobre género y finanzas donde se concluye que las mujeres emprendedoras son un mercado desatendido en América Latina y que el acceso a capital financiero, humano y social son limitaciones fundamentales para el crecimiento de las empresas lideradas por mujeres. Esa ausencia de acceso a capital sería la razón principal por la que muchas empresas lideradas por mujeres no llegan a buen puerto.

Y es que en América Latina la conciencia de género es baja tanto en el mundo laboral como financiero donde hay escasos productos y vehículos de inversión con tal perspectiva. “Queremos como inversionista que este primer bono femenino tenga un efecto demostración al mercado, que BidInvest marque la senda para que en el futuro muchos más emisores del sector privado en América Latina sigan los pasos de Banitsmo y también otros inversionistas sigan los nuestros. Estos inversionistas podrían ser institucionales, planes de pensiones, compañías de seguros y gestores de fondo de inversión, pero también, esperemos, que inversionistas individuales porque hay muchos estudios que demuestran que los jóvenes millenials y las mujeres tienen mucho interés en invertir con propósito”, señala Gema Sacristán

Beneficios medioambientales y sociales

Estos nuevos bonos apenas están tomando forma a nivel mundial, especialmente en Canadá, Europa y Estados Unidos. Sí se inscriben, no obstante, en el marco de una tendencia en auge como son las emisiones de bonos temáticos, conocidos como verdes, sociales o sostenibles y en la que los mercados están evolucionando hacia la búsqueda, no solo de retornos económicos, sino también de la creación de beneficios medioambientales y sociales. Según un estudio de Climate Bonds Initiative, la emisión de bonos alineados al cambio climático, por ejemplo, alcanzó los 1,2 trillones de dólares. Los llamados bonos sociales ven en la sostenibilidad algo beneficioso para los negocios a la vez que se contribuye potencialmente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) utilizando valores financieros para transformar un poco la sociedad.

La ausencia de acceso a capital sería la razón principal por la que muchas empresas lideradas por mujeres no llegan a buen puerto

La emisión de estos bonos verdes, sociales y sostenibles están creciendo también en América Latina en sectores de energía, transporte, uso de suelo y agua y con Colombia, Chile, Mexico, Perú y Panamá como principales emisores. Sin embargo, la inversión específica con lente de género está en pañales y es muy incipiente en la región. “La mujer en general esta infrautilizada como talento, como empleada en las empresas y también como clienta. No se está viendo todavía el potencial ni la oportunidad, salvo excepciones,” remarca Sacristán. Con todo, hay un convencimiento pleno que, de la misma manera que actualmente existen muchos productos de gestión de activos vinculados a la protección del medioambiente, en los próximos años se desarrollarán productos nuevos que vendrán con un mandato para asegurar la perspectiva de género.

La mujer emprendedora son un mercado desatendido en América Latina y está infrautilizada como talento.


La mujer emprendedora son un mercado desatendido en América Latina y está infrautilizada como talento.

La gran esperanza está puesta en la nueva generación de inversionistas que ya están demandando inversiones que tengan un impacto positivo socialmente y en el ambiente. Cada vez existen consumidores más responsables y cada vez más, los inversores buscan invertir en compañías que combinan factores ambientales y sociales en su estrategia comercial. “También el sector financiero y el mercado de capitales están entendiendo, por fin, que los beneficios económicos y financieros de cualquier inversión o de cualquier proyecto van ligados necesariamente a los impactos sociales y ambientales de los proyectos que se financian, esa parte extrafinanciera que antes no mirábamos porque solo mirábamos rendimientos. Entonces esperemos que estos bonos sociales crezcan y que todos los proyectos que una empresa hace y todas las inversiones consideren siempre, no solo la parte económica, sino también como están impactando en las comunidades”, afirma Mabel González, jefa de mercado de Vigeo-Eiris, una empresa canadiense especializada en evaluar, validar y certificar el cumplimiento de los estándares internacionales de los bonos sociales de acuerdo con los principios que rigen estos activos establecidos por la Asociación Internacional de Mercado de Capitales (ICMA) y que establece toda una serie de condiciones a cumplir, entre ellas que estos productos financieros tengan unos impactos medibles y demostrables.

Que los proyectos de una empresa e inversiones consideren siempre cómo están impactando en las comunidades

Mabel González, jefa de mercado de Vigeo-Eiris

Para Mabel González es un imperativo hoy poder asegurar la integración del 50 por ciento de la población que es la fuerza femenina: “Hay que verlo como una oportunidad de crecimiento económico pero sobre todo una oportunidad de generar un modelo de desarrollo más responsable, más justo y más solidario que seguramente nos va a ayudar aun más a fortalecer económicamente los indicadores y las perspectivas de crecimiento a largo plazo. Las oportunidades están, los inversores están, existe el apetito por este tipo de proyectos responsables , pero necesitamos empresas que asuman el liderazgo, que asuman el riesgo” De la misma opinión es Gema Sacristán: “El 50 por ciento de la población del mundo no puede ser un nicho con lo cual hay que ver la oportunidad de negocio pero también saber que avanzar en equidad de género es una oportunidad para los países, para las mujeres y para ellos”.

En cualquier caso, la correlación positiva entre equidad de género y mejores resultados financieros también existe. Además del estudio de ESADE, existen otros informes y análisis que apuntan que invertir con perspectiva de género ofrece significativas oportunidades económicas Un estudio de la consultora Mckinsey, por ejemplo, prevé una oportunidad para el crecimiento anual del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina de 2.600 billones de dólares en 2025, si las mujeres participaran en la economía de la misma forma que lo hacen los hombres. Otros estudios señalan que las empresas que cotizan en bolsa con mayor representación femenina en los directorios obtenían un rendimiento 44 por ciento superior sobre las inversiones y márgenes de ganancia del 47 por ciento sobre las empresas que no las tienen. Por otra parte, las mujeres constituyen el grupo de consumidores que más rápidamente se expande en el mundo hoy, que controlan el 80 por ciento de las decisiones de compra y se prevé que para 2025, controlen también el 75 por ciento de los gastos de consumo. 

Cada vez más los inversores buscan invertir en compañías que combinan factores ambientales y sociales en su estrategia comercial

Con todo, la igualdad de género no parece ser una estrategia particularmente prioritaria entre las empresas de América Latina y el Caribe. Datos recientes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) muestran que únicamente el 21 por ciento de las empresas cuentan con una política escrita de igualdad de género. La baja presencia de mujeres en las juntas directivas y puestos gerenciales de las empresas, una brecha salarial importante entre hombres y mujeres en la mayoría de países de la región, la ausencia de políticas de conciliación familiar con la vida laboral o problemas como el acoso sexual siguen siendo algunas de las barreras más importantes, incluida una mentalidad machista en una parte significativa de la sociedad que se refleja en algunas encuestas que revelaron que alrededor del 40 por ciento de las personas en Latinoamérica creen que la mujer solo debe trabajar si su pareja no gana lo suficiente.

Sí existen cada vez más índices de sostenibilidad corporativa como el de Bloomberg que incluyen indicadores para que los inversionistas puedan tomar decisiones informadas sobre las prácticas de igualdad de género adoptadas por las empresas. En el mundo empresarial y de las finanzas hay tres maneras principales de incorporar el género en las decisiones de inversión. La primera invertir en empresas lideradas por mujeres como es el caso del bono de Panamá. La segunda es invertir en empresas que promuevan la igualdad de género en el lugar de trabajo y la tercera invertir en empresas que desarrollan productos y servicios que impactan positivamente a las mujeres.

Puedes seguir a PLANETA FUTURO en Twitter y Facebook e Instagram, y suscribirte aquí a nuestra newsletter.