Una inusual regata de calabazas gigantes marca el inicio del otoño en Oregón

Portland – El espíritu del otoño en Oregón convierte a las emblemáticas calabazas en improvisadas canoas que surcan el lago Tualatin, escenario de una regata que este sábado celebró una nueva edición ante cientos de curiosos y participantes.

La Regata de la Calabaza, que desde hace 15 años organiza la Asociación de Cultivadores de Vegetales Gigantes del Pacífico (PGVGA) y se ha convertido en uno de eventos más llamativos del noroeste de Estados Unidos, reunió este año a diferentes participantes montados en gigantes calabazas

Organizado también por el municipio de Tualatin, la inusual regata sirve para festejar el final de la temporada de cosecha de calabazas y congrega a granjeros y visitantes del noroeste, de otros estados e incluso Canadá.

Ryan White, un concursante de la regata que acudió vestido de Capitán América, dijo a Efe antes de comenzar la carrera que afortunadamente no tenía que vaciar la calabaza ya que «los organizadores lo hacen por mí y sólo tengo que remar sin perder energía».

Los concursantes, muchos de ellos disfrazados, remaron frenéticamente sobre las calabazas talladas y convertidas en canoas, algunas de más de 450 kilos, compitiendo en una serie de extrañas carreras sobre un lago de poca profundidad y que para algunos fue un verdadero desafío.

«Remar ha sido más duro de lo que pensaba, poniendo a prueba brazos y hombros mientras das el giro sin hacer trampa», dijo a EFE Emi holthus-pera tras terminar la primera carrera.

Mientras que otro concursante vestido de monja, que no se identificó, aseguró que había sido una experiencia «muy espiritual» y que lo mejor había sido «no verse hundido en lago».

Por su parte, Jane Sachtskoski comentó que había sido «divertido pero con frío» y en definitiva una experiencia «húmeda e inestable».

El evento que ha comenzado a primera hora de la mañana con un desfile de calabazas gigantes ofrece actividades no acuáticas con la calabaza como protagonista absoluto.

Partidas de ajedrez, de bolos o incluso minigolf con pequeñas calabazas han mantenido entretenidos a los más pequeños y a los curiosos que se acercaron a presenciar las carreras.

Concursos de disfraces o de pasteles son algunas de las actividades que cierran la jornada, cuya gran protagonista ha sido la calabaza ganadora de este año: «Terminator», con un peso de 810 kilos del agricultor Jim Serwood, que dijo sentirse «satisfecho» de la cosecha de este año.