¿Qué hay detrás del envío de médicos cubanos al extranjero para luchar contra el coronavirus?

En las últimas semanas, cientos de médicos cubanos han partido de la isla hacia varios países del mundo, como Italia, Andorra o Jamaica. Su misión, dice el gobierno de Cuba, es hacer frente al brote del coronavirus con el envío de sus profesionales sanitarios.

Pero mucho se ha hablado del trasfondo que hay en estas políticas, sobre todo porque, según apuntan algunos informes oficiales, estas operaciones se han convertido en una gran entrada de dinero para las arcas cubanas.

“El gobierno cubano ve esta crisis sanitaria como una manera de vender sus servicios médicos”, dijo a la Voz de América José Alberto Gutiérrez, periodista cubano que durante más de cinco años estuvo investigando los casos de médicos cubanos enviados a Brasil para participar en misiones similares.

Sobre esa cuestión, recuerda que “la venta de servicios médicos es la principal fuente de renta de la economía cubana” superando al “turismo y a la producción industrial, incluso a las exportaciones” de productos como el tabaco o la caña de azúcar, según se desprende del Anuario Estadístico de Cuba.

Este tipo de acuerdos se materializan a través de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con sede en Washington, en la que está involucrada la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Este organismo nunca se ha pronunciado públicamente sobre esta cuestión, a pesar de que hay varios casos judiciales pendientes de resolución.

Así funcionan las “Misiones Médicas”

El periodista Hanoi Martínez explica que “la Cuba de Fidel Castro siempre ha tenido a los médicos como punta de lanza de la diplomacia de la isla” a través de las denominadas “Misiones Médicas” a África y América Latina. ¿Con qué objetivo? “Para obtener un poco de apoyo político que estaba surgiendo en esa época en Cuba”, comenta Martínez en conversación con la VOA.

Con el paso de los años, explica, este tipo de operaciones internacionales han tenido mayor reconocimiento y, ahora, “los gobiernos generalmente pagan grandes sumas de dinero”.

“Estamos hablando de millones de dólares al gobierno cubano por la contratación de servicios médicos”, señala el periodista.

Denuncian que los médicos cobran entre el 20 y 30 por ciento

Por ejemplo, en el programa “Mais Médicos” de Brasil -un caso que aún está en los tribunales de Miami- se denunció que el gobierno estaba pagando, a través de la OPS, 5,000 dólares por cada médico contratado, de los cuales solo se pagaba 1,000 a la persona y el resto se iba directamente a las cuentas del gobierno cubano.

Los expertos también señalan que “los médicos se someten a condiciones de trabajo a las que no se someten los doctores locales”, un atractivo adicional para la contratación de personal cubano.

“Este es el gran diferencial de las brigadas cubanas: trabajan en cualquier condición y con un salario bajísimo”, insiste Gutiérrez.

Hace un par de días, se dio a conocer un borrador el gobierno de Sudáfrica en el que constaba que pagaría 23 millones de dólares por la operación para luchar contra el coronavirus.

En ese mismo documento se hacía constar que se “prefería contratar a los médicos cubanos para que se enfrentaran al peligro del coronavirus y no a médicos sudafricanos, sobre todo a recién graduados que podrían verse en peligro al estar cara a cara con el virus”, recuerda Hanoi Martínez.

El gran impacto que están teniendo estas “Misiones Médicas” ha hecho que algunos entendidos ya hablen “de un nuevo paradigma de la economía cubana” basada en una economía de servicios.

“Hablamos de servicios de salud, de los servicios turísticos y otro tipo de servicios como la ingeniería: el gobierno le aplica el mismo modelo de extracción de capital y de ahí viene la plusvalía”, remarca Gutiérrez, convencido de que el gobierno comunista de la isla “ha aprendido la fórmula perfectamente”.

¿Cómo evitar los desertores?

Los analistas también apuntan que uno de los “mayores temores” del Ministerio de Salud cubano es que los médicos que envían desde la isla acaben desertando o pidiendo asilo político en alguna embajada.

Por eso se ha implantado un mecanismo para evitar ese tipo de situaciones: “El médico que viaja de Cuba al extranjero, no lo hace con un pasaporte ordinario sino que va con un pasaporte denominado ‘oficial’”, algo parecido al pasaporte diplomático.

“Lo primero que hacen cuando llegan a un país extranjero es quitarle su pasaporte. El jefe de la misión tiene en su poder los pasaportes, además de cualquier documento legal que pueda ser usado por el médico para abandonar la misión”, detalla Martínez.

“Los médicos cubanos van bajo un régimen análogo a la esclavitud contemporánea: no tienen poder sobre el contrato porque ellos van contratados con una empresa con el nombre de Comercializadora de Servicios Médicos, SA”, agrega por su parte José Alberto Gutiérrez.

Explicó que poniendo de manifiesto que los sanitarios “están desprotegidos” porque no se rigen por la legislación del país de turno, sino por la de Cuba.

Actualmente hay 22 contingentes de médicos cubanos en varios países del mundo dedicados exclusivamente al combate de la pandemia del COVID-19. Los sanitarios que forman parte de estos grupos “suelen ser médicos muy experimentados que ya han ido a 3 o 4 países y han estado combatiendo la pandemia del ébola en África”.

“Un precio muy alto”

Y siguen participando a cualquier precio porque el mayor interés de los médicos, dice Gutiérrez, es conseguir divisas para poder vivir algo mejor en la isla.

“Es un precio muy alto. Es escoger entre lo malo y lo peor, entre vivir en la miseria en la isla o morir, te toca a ti escoger qué es lo malo y qué es lo peor. Hay personas que creen que lo peor es vivir en Cuba, hay otros que prefieren ante todo la vida”, sostiene.

El gobierno cubano asegura que este tipo de operaciones se enmarcan dentro del “internacionalismo proletario de la solidaridad y el humanismo de la Revolución Cubana”, como destaca Martínez.

Es por eso que la administración de la isla caribeña “no admite que estas personas van como parte de un negocio, sino que son brigadas que van de manera solidaria y altruista a construir un mundo mejor y ayudar a la salud de estos países”.

“Amparado en esta máxima, el que sale de esta labor altruista y magnífica es un traídor, está siendo un desertor”, subraya, por su parte, Gutiérrez.

En América Latina, además de Venezuela, otros países como Argentina o Belice, han mostrado su interés en seguir colaborando con este tipo de misiones sanitarias. Otras naciones como Ecuador o Bolivia, donde se ha producido un cambio de gobierno en los últimos tiempos, han cancelado estos servicios.