Congreso chino: fondos para defender el empleo y dureza con Hong Kong

Por primera vez en 25 años, el gobierno decidió no fijarse un objetivo anual de crecimiento económico por la “gran incertidumbre” que provocó la pandemia en el país y el mundo, y para concentrarse en recuperar empleo, anunció ayer el primer ministro chino, Li Keqiang, al abrir una histórica sesión de la Asamblea Popular Nacional, la máxima cita legislativa del régimen.

El mensaje del líder chino estuvo orientado a asegurar que el gobierno hará ingentes esfuerzos por recuperar el impulso económico afectado por el coronavirus y, en el plano político, por advertir que reforzará las leyes que rigen el principio de un país, dos sistemas de Hong Kong ante el desafío del movimiento democrático del territorio semiautónomo.

La Asamblea se realiza todos los años a comienzos de marzo y se extiende por diez días, pero este año, por primera vez desde la Revolución Cultural que culminó tras la muerte de Mao Tse Tung, en 1976, fue aplazada y acortada a una semana. 

La sesión anual del parlamento estuvo marcada por las estrictas medidas frente al coronavirus, como la obligación de llevar mascarilla. Para evitar el contagio de la élite política, los delegados de provincia estuvieron en cuarentena varios días y algunos tuvieron que pasar tests cuando llegaron a Beijing.

Economía. El crecimiento económico de China se redujo un 6,8% en el primer trimestre debido al coronavirus, en la primera contracción económica en décadas. Se esperaba que Li anunciara un objetivo de crecimiento para 2020 de alrededor del 6%, pero la pandemia anuló las expectativas tras dejar a millones de chinos sin empleo y poner en peligro muchas empresas.

“Nuestro país se enfrentará a factores que son difíciles de predecir en su desarrollo, debido a la gran incertidumbre respecto a la pandemia de Covid-19 y el entorno económico y comercial mundial”, destacó el primer ministro. 

Li dijo que este año China debe dar prioridad a estabilizar el empleo y asegurar los estándares de vida, ganar la batalla contra la pobreza y conseguir el objetivo de construir ‘una sociedad moderadamente próspera en todos los aspectos’. El objetivo es crear más de 9 millones de puestos de trabajo urbanos y alcanzar una tasa de desempleo del 6% (5,5% a nivel urbano).

Li también anunció que se esperaba que el déficit fiscal superara el 3,6% del Producto Interno Bruto este año, con un aumento del déficit en un billón de yuanes (unos 140.000 millones de dólares) con relación al año pasado y que se emitirán bonos por 280.000 millones de dólares, ambas “medidas extraordinarias para un momento inusual”.

Esos fondos serán transferidos a los gobiernos locales, principalmente para garantizar el empleo, satisfacer las necesidades básicas de vida y proteger las entidades del mercado, afirmó el primer ministro.

“Sacaremos de la pobreza a toda la población rural necesitada y le quitaremos el mote de ‘distrito pobre’ a todos los que hoy se consideran como tal, ateniéndonos para ello a los criterios vigentes”, prometió.

Esfuerzo. El gobierno chino ya había invertido unos 300 mil millones de dólares en medidas de estímulo, recuerda a PERFIL el analista Patricio Giusto, director ejecutivo del Observatorio Sino-Argentino, a lo que se suman las nuevas medidas. 

“Todo esto muestra un esfuerzo importantísimo de China por recuperar su imagen, su posicionamiento en la escena internacional e, internamente, también tratar de volver a la normalidad política”, explica. 

Según los datos oficiales, a mediados de abril en 25 provincias chinas ya había vuelto a abrir el 80% de los comercios y, en todo el país, el 99% de las grandes empresas industriales habían retomado su funcionamiento, con el 94% de sus trabajadores. 

En un documento divulgado por las embajadas chinas en todo el mundo, se subraya la diversidad de medidas tomadas por el gobierno para recuperar el empleo, como ayudas a las empresas  o el impulso a nuevos negocios en el comercio exterior con cuarenta y seis nuevas zonas piloto de comercio electrónico transfronterizo, que suman ya 105 en todo el país. 

Estos anuncios suponen “otra reafirmación en los objetivos del Partido Comunista Chino en el marco del Plan Quinquenal que ahora concluye, en 2020, y de cara a la celebración del centenario de su fundación en 2021”, dice a PERFIL Xulio Ríos, titular del Observatorio de la Política China español.

Hong Kong. Un portavoz oficial también anunció que el parlamento chino definirá una nueva ley de seguridad para Hong Kong para “detener y castigar cualquier acto de separatismo, subversión o actividades que sean terroristas”. 

En el discurso, Li dijo que el gobierno “establecerá y mejorará los sistemas y mecanismos legales para salvaguardar la seguridad nacional” en Hong Kong.

Hong Kong vive desde 2019 violentas protestas del movimiento opositor y prodemocracia.

La impotencia del gobierno local para controlar la situación, y para aprobar una ley antisubversión, ha acabado por exasperar a Beijing.

El artículo 23 de la “Ley Fundamental” que sirve de constitución para el territorio semiautónomo, precisa que Hong Kong debe dotarse de una legislación de seguridad nacional para combatir “la traición, la secesión, la sedición (y) la subversión”.

Pero el artículo nunca ha entrado en vigor, ante la resuelta oposición de una gran parte de la población del enclave, acostumbrada a niveles de libertad y de protección de sus derechos civiles que son desconocidos en el resto de China.

La última vez que se intentó aplicar el artículo 23, en 2003, las protestas populares descarrilaron el proceso.

Estados Unidos. En el plano internacional, Li reiteró el compromiso de China de implementar la primera fase de su acuerdo comercial con Estados Unidos, pese a la pandemia y al aumento de las tensiones entre los dos países. 

“Trabajaremos con Estados Unidos para implementar la fase uno”, afirmó el primer ministro, que aseguró que “China continuará impulsando la cooperación económica y comercial con otros países para obtener beneficios mutuos”. 

En los últimos tiempos, el gobierno norteamericano ha reforzado sus críticas a Beijing por la pandemia, a la que acusa de, por lo menos, haber ocultado información sobre su gravedad en un comienzo.  “Ha sido la ‘incompetencia de China’ y no otra cosa lo que ha provocado estas muertes masivas mundiales”, afirmó Donald Trump días atrás. 

La disputa hegemónica entre las dos mayores potencias económicas del mundo no parece sin embargo que vaya a profundizarse, al menos a corto plazo. 

“Estamos inmersos en una transición en la cual el papel de China aumentará, pero no está en condiciones de suplir a Estados Unidos ni por su propia agenda interna, que es importante y reclamará mucha atención en los próximos años, ni por el nivel de consenso que suscita a nivel global”, afirma Xulio Ríos.

Xi Jinping, fortalecido 

El presidente chino, Xi Jinping, parece haber salido fortalecido de los tres grandes desafíos que ha enfrentado hasta ahora en su mandato: la pandemia, la profundización de la disputa hegemónica con los Estados Unidos y las demandas democratizadoras de Hong Kong 

Pese a que en un comienzo del brote de coronavirus hubo muchas críticas internas a las autoridades, “Xi ha sabido responsabilizar de los errores habidos a las autoridades locales, las únicas que han  sido removidas, empezando por los secretarios del Partido en Hubei y Wuhan”, destaca Xulio Ríos. 

Cuando se produjo el brote de SARS, en 2002, “el primero en caer fue el ministro de salud. Ahora, ninguna autoridad central ha caído”, recuerda el especialista español.  

Ante la pandemia de Covid-19, el gobierno central ha movilizado ingentes capacidades para responder al desafío, en una demostración de fuerza que transmutó en orgullo en muchos sectores de la sociedad, opacando en gran medida las críticas que pudieran existir”, agrega. 

“Además, Xi ha reforzado su control sobre Hong Kong y cabe esperar que ate más en corto el aparato de seguridad a resultas de ambas crisis, las más importantes de su mandato, sin duda”, sostiene Ríos. 

Patricio Giusto ve signos del fortalecimiento de Xi en “las recorridas muy cuidadas por distintos lugares del país, las ‘visitas de inspección’, como las llaman en China”, y destaca la importancia del discurso que pronunció días atrás en la OMS. 

“Planteó una visión totalmente opuesta a la de Donald Trump, una postura de fortalecer más el multilateralismo global, y declarar a la vacuna, si China la desarrolla, como un bien público global, a diferencia de Trump, que ha negociado personalmente con laboratorios para tener la exclusividad”. 

Con Xi al frente, “China está ocupando progresivamente el vacío dejado por la Administración Trump. En el caso de la pandemia, esto ha sido clamoroso. Lo curioso es que Trump amenaza con irse de la OMS, como se fue de la Unesco y del Acuerdo de París o reventó el acuerdo con Irán, pero a quien se acusa de cuestionar las reglas internacionales es a China”, concluye Ríos.


Pompeo critica la nueva ley de seguridad para la ex colonia británica

Afp y Dpa

El jefe de la diplomacia de Estados Unidos, Mike Pompeo criticó ayer la ley de seguridad que Beijing busca aprobar para Hong Kong tras meses de tenaces protestas en este territorio chino semiautónomo. Los movimientos prodemocracia de Hong Kong prometieron ayer que volverán a salir a las calles para protestar contra el proyecto de una nueva ley de seguridad que consideran una grave amenaza a la autonomía del territorio chino.

“La decisión de eludir los procesos legislativos bien establecidos que tiene Hong Kong y de ignorar la voluntad del pueblo de Hong Kong sería una sentencia de muerte para la autonomía prometida por China”, dijo Pompeo en un comunicado. 

La ley llega tras las repetidas advertencias de los líderes comunistas chinos de que no tolerarán la disidencia en Hong Kong, un territorio semiautónomo que el año pasado ya vivió siete mases de manifestaciones masivas a favor de la democracia.

La nueva ley, con la que Beijing prohibirá cualquier actividad vinculada a la sedición, la secesión o el terrorismo y vetará la injerencia extranjera en Hong Kong, entrará en vigor en la antigua colonia británica sin necesidad de que reciba el aval de las autoridades locales.

La jefa del Ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, estimó que las protestas que han sacudido este centro financiero en los últimos meses “han socavado gravemente las relaciones entre el poder central de China y el gobierno de Hong Kong y han perjudicado la seguridad nacional”.

Pompeo indicó que si la ley es aprobada, Estados Unidos podría denegar una certificación especial que goza Hong Kong como un territorio autónomo, con lo que perdería su estatuto preferencial en el mundo financiero. 

Por su parte, el gobierno chino rechazó toda interferencia extranjera, y destacó que “ningún país permitiría a fuerzas separatistas poner en peligro la seguridad nacional”. El vocero de la cancillería, Zhao Lijian, dijo que se busca “cooperación y diálogo” con Washington, pero que se reaccionará si Estados Unidos intenta “oprimir” a China.

En la ex colonia británica, el anuncio del proyecto generó llamados a manifestaciones en las calles, pese a la prohibición de reuniones masivas por la pandemia del coronavirus.

Los opositores ven en el proyecto el ataque más grave contra las libertades de Hong Kong desde que el enclave fue devuelto a China en 1997.

En la asamblea de Hong Kong, los legisladores de la oposición organizaron una protesta durante el pleno de ayer, y han rodearon al presidente de la Cámara, Starry Lee, mientras coreaban lemas como “¡Hongkoneses, protestad!” o “Hong Kong se convertirá en Xinjiang”, en alusión a la región donde se estaría reprimiendo a la minoría uigur. 

“Estados Unidos urge a Beijing a que reconsidere su desastrosa propuesta, que cumpla con sus obligaciones internacionales y que respete el alto grado de autonomía de Hong Kong”, concluyó el secretario de Estado Pompeo.