«La elección en Estados Unidos será un plebiscito sobre Trump»

María Victoria Murillo estudia hace años América Latina. Directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos y profesora de Ciencia Política de la Universidad de Columbia, sostiene en diálogo con PERFIL que la desigualdad y la debilidad institucional convirtieron al Covid en una “bomba de tiempo” en la región. 

—¿Qué es lo que más le preocupa hoy de América Latina?

—Lo que más me preocupa es que es la región más desigual del mundo. Históricamente las múltiples desigualdades han tenido que ver con las grandes dificultades de establecer regímenes democráticos estables, que funcionen y sean inclusivos. Durante el “commodity boom” la región creció mucho. Ese crecimiento se usó en parte para reducir la pobreza y la desigualdad. Pero ya antes del coronavirus se venía viendo una caída dramática de esas ganancias, al menos en el terreno de lo socioeconómico. El coronavirus acentuó estos procesos de empujar todas las desigualdades: entre pobres y ricos; entre sector formal e informal; las de género entre hombres y mujeres; y las étnicas. Estas desigualdades, que han tenido un cuño histórico de larga data, se han vuelto aún peores con el Covid. El otro proceso que también es de muy larga data es la debilidad estatal. América Latina es una región con Estados relativamente débiles, con sistemas fiscales poco desarrollados para su nivel de ingreso. Incluso los que al principio parecía que habían respondido bien, a la larga se vio que tenían pies de barro. En Perú, en un primer momento la popularidad de Martín Vizcarra subió enormemente. Pero no tiene la sociedad bancarizada, los pobres no tienen heladera, no tienen agua para lavarse las manos, había corrupción en la compra de implementos médicos. Al final, no importa la buena voluntad de los líderes si los Estados no tienen una estructura que sostenga una inversión en salud.

—¿Cómo evalúa el desempeño de los liderazgos políticos? Jair Bolsonaro y Andrés Manuel López Obrador son los que peor gestión han tenido en la crisis sanitaria, pero parecen recuperarse en las encuestas.

—En el corto plazo ambos fueron los líderes que más cayeron. De un lado, tenés a Bolsonaro y López Obrador que negaban la crisis del coronavirus, se peleaban con sus gobernadores, y no coordinaban. Y del otro lado, tenés a los liderazgos más exitosos, más rápidos, menos polarizantes: el caso de Vizcarra en Perú, Alberto Fernández, Luis Lacalle Pou. Donde no hubo una respuesta polarizada, sino más coordinada, no sólo aumentó la popularidad del presidente, sino también aumentó la tolerancia social a la cuarentena. Pero esto no fue eterno. Si es un fenómeno de muy largo plazo sabemos menos sobre la paciencia de la gente. En el corto plazo, los populismos lo hicieron peor, pero qué va a pasar dentro de tres meses si la situación no mejora es más difícil de decir.

—Bolsonaro participa de manifestaciones que piden el cierre del Congreso y del STF, en Bolivia un golpe de Estado desalojó a Evo Morales del poder, hay violaciones a los derechos humanos en Venezuela y Nicaragua, y no hay transición en Cuba. ¿Están en riesgo las democracias en la región?

—Estoy cada vez más preocupada. Si me hacías la pregunta hace unos meses no te hubiera dado la misma respuesta. Con o sin coronavirus ya estábamos en una situación problemática. Lo que sí veo es que la pandemia da, no sólo en América latina sino también en otros lugares, una excusa para actitudes que no necesariamente son prodemocráticas. No me parece que el coronavirus erosione en sí mismo la democracia, sino que puede ser utilizado por aquellos que ya tenían intenciones de debilitar instituciones de control para justificar una concentración de poder. 

—¿Cree que las elecciones en Estados Unidos son una bisagra para la región?

—Es incierto todavía quién va a ganar. Al día de hoy todo hace pensar que Trump perderá la elección. Pero Estados Unidos está muy volátil. Se ha latinoamericanizado. Esta elección va a ser un plebiscito sobre Trump. Para él, salvo la pelea explícita con China, la región no reviste una particular atención. Pero el estado de Florida es súper importante porque puede definir la elección. Barack Obama tuvo el 71% del voto latino, Hillary Clinton el 66%, y hasta ahora Joe Biden está por debajo de esa cifra. Trump tiene una política muy agresiva para intentar conseguir el voto latino. En ese sentido, Florida, el voto cubano y venezolano tienen que ver con lo que hace Marco Rubio. Para Trump, su visión de América latina está todavía muy influida por la política doméstica. Si pierde Trump, la política hacia la región cambiará. No de modo dramático, pero va a cambiar porque tanto China como EE.UU. están transformándose en contendientes mundiales. Si esa tensión sube, ¿qué va a pasar con la relación? Si gana Biden habrá un regreso a la idea de que EE.UU. tiene que mantener su zona de influencia, sobre todo Centroamérica, el Triángulo del Norte, que es de donde vienen los inmigrantes, y la política hacia México. El concepto de seguridad va a pesar, sobre todo en Centroamérica con el tema migratorio. 

—¿Por qué motivos puede perder Trump? ¿Y por cuáles puede ganar? 

—Los motivos por los que puede perder son dos: la economía, que está muy mal, y la pandemia. La caída de la actividad ha sido dramática en el último trimestre. Generalmente cuando la economía está mal a los presidentes les suele ir muy mal. Y su manejo de la pandemia fue muy malo. El está pagando un costo por esto. Ha perdido voto blanco de adultos mayores, que frente a la pandemia se han asustado. En estados que son competitivos y deciden el Colegio Electoral hay muchísimo coronavirus. Podría perder si viran los votantes en esos estados. ¿Qué puede jugarle a favor? Creo que las encuestas no están reflejando la vergüenza que le da a la gente decir que lo vota. Me da la impresión que es un poco como Carlos Menem en 1995: “yo no lo voté”. Hay un electorado que no es de extrema derecha al que Trump puede parecerle el mal menor.

—Entre los demócratas, ¿Biden despierta entusiasmo?

—No, no despierta ningún entusiasmo. Trump despierta bastante horror. Moviliza a su base y a la gente que no lo quiere. Mientras Biden no meta la pata y esté guardado y sus propuestas tomen cosas progresistas del partido, puede irle bien. Necesita movilizar más a los jóvenes, a los hispanos, y a las minorías. Hay que ver cuánto moviliza él, cuánto el horror a Trump y quién será su candidata a vicepresidenta.

Académica

☛ María Victoria Murillo es argentina, estudió Ciencia Política en la UBA y, luego, cursó un doctorado en Harvard.

☛ Dirige el Instituto de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Columbia.

☛ Escribió seis libros. El último de ellos: The politics of institutional weakness in Latin America.