La administración de Donald Trump completa la ejecución de 13 sentencias de pena capital

TERRE HAUTE, Indiana.- La administración del presidente Donald Trump llevó a cabo este sábado la decimotercera ejecución de un prisionero desde julio pasado, en una carrera sin precedentes que concluyó a solo cinco días antes de la juramentación del presidente electo Joe Biden, quien se opone a la pena de muerte federal.

El Departamento de Justicia de la administración de Donald Trymp reanudó las ejecuciones federales el año pasado, después de 17 años en pausa. En más de 120 años, ningún presidente ha visto tantas ejecuciones federales.

Higgs, de 48 años, fue pronunciado muerto a la 1:23 de la madrugada de hoy. Cuando se le preguntó si tenía alguna palabra final, Higgs estaba calmado, pero desafiante, nombrando a cada una de las mujeres que la fiscalía dice que ordenó matar.

“Quisiera decir que soy un hombre inocente… No soy responsable por las muertes”, dijo suavemente. “No ordené las muertes”.

No se disculpó por nada que relacionado a aquella noche, hace 25 años, cuando las mujeres fueron tiroteadas por otro hombre, quien recibió una sentencia de cadena perpetua.

A medida que la inyección letal comenzaba a fluir por sus venas, Higgs miró al cuarto reservado para su familia y abogados. Saludó con sus dedos y dijo: “Los amo”.

Fuertes sollozos de una mujer llorando comenzaron a escucharse desde el cuarto de testigos reservado para la familia de Higgs a medida que sus ojos se cerraban y su cabeza se inclinaba hacia atrás. Pronto se quedó quieto.

Una hermana de Tanji Jackson — una de las mujeres asesinadas cuando tenía 21 años – dirigió una declaración escrita a Higgs después de su ejecución y mencionaba a su familia. “Ahora están pasando por la pena que nosotros experimentamos”, expresó. “Cuando termine el día, tu muerte no traerá de vuelta a mi hermana ni a las otras víctimas. Esto no es un cierre”. La declaración no incluía el nombre de su hermana.

El total de condenas a muerte federales ejecutadas bajo Trump desde 2020 es mayor que en los 56 años anteriores combinados, reduciendo el número de presos en el corredor de la muerte federal en casi una cuarta parte.

Es probable que ninguno de los 50 hombres restantes sea ejecutado en el corto plazo, si es que alguna vez, con Biden señalando que eliminará las ejecuciones federales.

La única mujer pendiente a la pena capital, Lisa Montgomery, fue ejecutada el miércoles por matar a una mujer embarazada y después acuchillarla para sacarle al bebé del vientre. Ella fue la primera mujer ejecutada por el gobierno federal en 70 años.

Las ejecuciones federales se reanudaron a medida que el coronavirus COVID-19 se esparcía por las prisiones en toda la nación.

Uno de esos prisioneros que se contagió el mes pasado fue Higgs y el exnarcotraficante Corey Johnson, quien fue ejecutado el jueves.

Durante la ejecución de Higgs esta madrugada, los oficiales dentro de la cámara de ejecución fueron más que diligentes en mantener puestas sus máscaras, después de que un juez federal expresara preocupación de que los oficiales que trabajaron en la ejecución de Johnson fueron muy laxos en relación a las precauciones contra el coronavirus.

Desde los últimos días de la presencia de Grover Cleveland a finales de los 1800, ninguna administración del gobierno de Estados Unidos había ejecutado a confinados federales en medio de la transición presidencial, de acuerdo con el Centro de Información sobre la Pena de Muerte.

La presidencia de Cleveland también había sido la última durante la cual el total de civiles ejecutados por el gobierno federal alcanzó los dobles dígitos en un año, 1896.

Ya comienza a elevarse la presión para que Biden cumpla con su promesa de terminar con la pena de muerte federal.

La Unión de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) emitió una declaración después de la ejecución de Higgs urgiendo a Biden a invocar sus poderes presidenciales después de que juramente.

“Él debe conmutar las sentencias de las personas que están en el corredor de la muerte para cadena perpetua sin probatoria, y debe desestimar la pena capital de todos los juicios pendientes”, indicó la ACLU.

En el 2000, un jurado federal de Maryland encontró culpable a Higgs por el asesinato y secuestro de Tamika Black, de 19 años; Mishann Chinn, 23 años; y Tanji Jackson.

Los abogados de Higgs argumentaron que era “arbitrario e injusto” ejecutar a Higgs mientras Willis Haynes, el hombre que disparó los tiros que mataron a las mujeres, se salvó de la pena de muerte.

En una declaración después de la ejecución, el abogado de Higgs, Shawn Nolan, dijo que su cliente había pasado décadas en el corredor de la muerte ayudando a otros confinados.

“No había razón alguna para matarlo, particularmente durante la pandemia y cuando él había estado enfermo con Covid que contrajo porque estas ejecuciones irresponsables que son super esparcidoras (del coronavirus”, afirmó.

Higgs tuvo una infancia traumática y perdió a su madre por cáncer cuando tenía 10 años, indicó la petición de clemencia de Higgs el pasado 19 de diciembre.

Higgs tenía 23 años en la noche del 26 de enero de 1996, cuando él, Haynes y un tercer hombre, Víctor Gloria, recogieron a las tres mujeres en Washington, D.C., y las llevaron al apartamento de Higgs en Laurel, Maryland, para tomar alcohol y escuchar música.

Antes del amanecer, una discusión entre Higgs y Jackson provocó que ella agarrara un cuchillo de la cocina antes de que Haynes la persuadiera a soltarlo.

Gloria dijo que Jackson expresó amenazas a medida que ella se iba del apartamento con las otras mujeres y pareció que anotaba la tablilla de la guagua de Higgs, provocando que se enfureciera.

Los tres hombres persiguieron a las mujeres en la guagua de Higgs. Haynes las persuadió para que se montaran en el vehículo. En vez de llevarlas a sus casas, Higgs las condujo a un lugar aislado en el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Patuxent en Laurel.

“Conscientes de que en ese punto algo estaba mal, una de las mujeres preguntó si ellas tendrían que ‘caminar desde ahí’ y Higgs respondió ‘algo así’”, de acuerdo con documentos del tribunal.

Higgs le dio la pistola a Haynes, quien disparó a las tres mujeres afuera de la guagua, declaró Gloria. “Gloria se viró a Higgs para preguntarle qué estaba haciendo, pero vio a Higgs sosteniendo el volante y observando los disparos a través del espejo retrovisor”, indicó el fallo del panel de tres jueces que atendió el caso en el tribunal del Cuarto Circuito de Apelaciones.

Chinn trabajaba con un coro de niños en una iglesia, Jackson trabajaba en la oficina de una escuela superior y Black era una asistente de maestra en la Escuela Nacional Presbiteriana en Washington, de acuerdo con el Washington Post.