En EE.UU. pagan 100 dólares por vacunarse y arrestarán por no usar barbijo en el Capitolio

«No estamos totalmente fuera de peligro, porque lo que está ocurriendo en Estados Unidos en este momento es otra pandemia, la pandemia de los no vacunados», dijo este jueves el presidente Joe Biden, endureciendo la campaña de impulso de la vacunación de quienes todavía no lo hicieron, incluso pidiendo los gobiernos estatales y locales que ofrezcan 100 dólares como incentivo a cada rezagado que se presente en los centros de inoculación. El alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, estuvo entre los primeros en firmar esa recompensa, autorizada por una disposición del Tesoro.

«Si no estás vacunado, representas un problema: para ti mismo, para tu familia y para aquellos con los que trabajas», señaló Biden, instando a los estadounidenses a no politizar el tema de las vacunas y a aceptar el uso de las mascarillas. 

Luego de las palabras de Biden, la Casa Blanca indicó que el dinero para estimular a los ciudadanos que se vacunen próximamente saldrá de Plan de Rescate Estadounidense, que dispone de 1,9 billones de dólares.  «Muchos hablan de libertad, pero la libertad también conlleva responsabilidades. Y aquí estamos hablando de una cuestión de vida o muerte», afirmó Biden.

«Aquí hay que vacunarse, no es una cuestión entre estados republicanos o demócratas», enfatizó Biden.

Mientras tanto, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, fue todavía más lejos, firmando una directiva que impondrá arresto a todos los visitantes e incluso a los propios miembros del personal del Congreso de Estados Unidos que se nieguen a usar tapabocas cuando ingresen al Capitolio. La medida de Pelosi fue duramente criticada por los voceros republicanos.

«Si un visitante o miembro del personal no usa una máscara después de serle solicitado, se le debe negar la entrada. Y cualquier persona que no cumpla con esta solicitud estará sujeta a arresto por entrada ilegal», se lee en la directiva firmada por Pelosi.

Los empleados federales que «no demuestren estar totalmente vacunados tendrán que llevar una mascarilla en el trabajo», independientemente de su ubicación, mantener distanciamiento físico con otros empleados y «cumplir con un requisito de pruebas de detección semanales o dos veces por semana», agregó la Casa Blanca. Estas medidas regirán para los cuatro millones de empleados federales y contratistas in situ, por lo que Biden también instó a los empleadores del sector privado a seguir su ejemplo. 

«Si quieren hacer negocios con el gobierno federal, vacunen a sus trabajadores», dijo Biden refiriéndose a las empresas contratistas.

Sin llegar a la obligatoriedad absoluta de la vacunación, se trata de un cambio de rumbo para la administración Biden, que hasta ahora insistía más en la responsabilidad individual y en los mensajes de fomento a la inoculación, pero sin medidas coercitivas.

Biden además ordenó al Pentágono que estudie la posibilidad de «añadir la vacuna anticovid a su lista de vacunas obligatorias para los miembros del ejército», en el marco de números, preocupantes, que muestran que la campaña de vacunación empezó a ralentizarse tras un fuerte comienzo, mientras crece la propagación de la variante delta del virus.

AFP/HB

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