Una líder pragmática y moderada

Los alemanes van a las urnas hoy para poner fin a una era de su historia moderna, dominada por Angela Merkel, la líder pragmática y moderada que, a partir de 2005, hizo avanzar a un país que aún luchaba con los costos de la reunificación tras la Guerra Fría hasta una posición dominante no solo ya en Europa, sino en todo el mundo. 

Alguna vez llamada la “líder del mundo libre”, cuando Donald Trump repudiaba todo el orden internacional escudado en su “America First”, las encuestas muestran que, para la mayoría de sus compatriotas, la principal virtud de Merkel fue mantener la estabilidad en medio de las crisis que golpearon a la Unión Europea durante su gestión: la del Tratado Constitucional Europeo en 2005, la financiera en 2008, con su secuela sobre el euro que casi desguaza a la UE, la migratoria de 2015 y la pandemia. 

Legado. “Si Alemania está mejor económicamente que en 2005 es una pregunta delicada”, explica Janosch Prinz, investigador alemán de filosofía política y profesor de la Universidad de Maastricht, que coincide con su colega húngaro Ferenc Laczo, profesor de historia europea moderna, en que el estilo de liderazgo de Merkel tuvo una influencia única en la  sociedad y la política alemana.  

“Merkel consiguió mantener el tejido social de Alemania, como lo demuestran las pocas revueltas populares que hubo. Modernizó al partido conservador (CDU), haciéndolo más liberal y alejado de sus valores cristianos. Ahora está más arraigado en ideas como el libre mercado y el pluralismo social”, afirma Printz.

Para Laczo, la canciller aumentó el “soft power” y la popularidad de Alemania al defender la tolerancia ante las diferencias. “La canciller ha demostrado que es posible tener éxito en una sociedad democrática siendo moderada y razonable, y esto quedará anclado en la historia alemana e internacional”, apunta.

Intransigencia. Esto no quiere decir que sus mandatos hayan sido perfectos. Prinz sugiere que “las decisiones de Merkel fueron más bien reacciones técnicas a las crisis” y detrás de su postura pragmática “persiguió políticas liberales reaccionarias bajo el disfraz de su necesidad”, porque, en definitiva, cree que “las democracias deben adaptarse al mercado”. La crisis del euro es un ejemplo de ello. 

Ambos especialistas recuerdan que Alemania fue uno de los Estados miembros más intransigentes a la hora de ayudar a los países del sur de Europa agobiados con necesidades financieras por su mala gestión. Mientras la polarización impregnaba la escena política en Alemania, la crisis financiera se extendía en los estados mediterráneos. Laczo sostiene que “las medidas de austeridad impulsadas por Merkel y su visión intergubernamental eran soluciones a corto plazo que respondían a la mala construcción de la eurozona y de las instituciones de la UE”. En ese momento, Merkel desveló su postura más liberal, en el sentido económico, que, con mucho, dejará sus huellas en el desarrollo de Europa.

Y el investigador húngaro no deja de señalar el contraste entre la intransigencia que Merkel exhibió ante los países financieramente débiles, pero con un marco democrático legal, y la indulgencia que mostró hacia los países del este y sus gobiernos cada vez más autócratas. 

Migración y pandemia. Sin embargo, en la pandemia, la canciller se mostró más flexible al darse cuenta del daño que las medidas de austeridad habían causado. “Abogó por un fondo de reconstrucción que al final salió adelante”, explica Prinz.

En cuanto a la migración, “siempre mostró una imagen humanista, con  decisiones solidarias para abrir las fronteras como en la crisis de 2015”, recuerda Laczo, aunque también “firmó el acuerdo con Turquía”, cuyo objetivo era detener el flujo de migración irregular a través de este país hacia Europa a cambio de fondos comunitarios. “Eso podría interpretarse como hipócrita”, considera. 

Feminismo. ¿Dejó Merkel un legado feminista? Katja Kolmetz, empresaria berlinesa y fundadora de Wavemaker.io, una plataforma de superación digital creada para ayudar a las mujeres a liderar, afirma que “rompió un poco el techo de cristal al ser la única mujer candidata a canciller y la única mujer elegida”. Pero “no se posicionó como una candidata femenina en el sentido de que retrató un liderazgo masculino, es decir, fue más pragmática y quizás menos sensible de lo que se esperaría de una mujer”. De hecho, se ve muy bien la diferencia de liderazgo con la actual candidata verde, Annalena Baerbock que tiene una posición feminista y femenina. Para Kolmetz, Merkel no fue realmente una inspiración para que las mujeres se involucren en la política.

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