La comparecencia de Álvaro Uribe ante la justicia ahonda la polarización de Colombia

MÁS INFORMACIÓN

Bogotá ha vivido este martes una imagen inédita: el ingreso del primer expresidente colombiano a un tribunal para responder por un proceso penal. Álvaro Uribe, mandatario entre 2006 y 2010, ha llegado muy temprano a la cita con la Corte Suprema de Justicia en el icónico Palacio de Justicia de Colombia, donde deberá responder por presunto fraude procesal y soborno.

Uribe había sido citado a 8.00 de la mañana para que declarase ante la Justicia —en una comparecencia conocida como indagatoria—. Desde antes, sus seguidores se manifestaron y organizaron un rezo por el destino judicial del exmandatario. Políticos, senadores y empresarios afines al actual senador se han dado cita en una iglesia, a unos metros del Palacio. El catolicismo es parte fundamental del uribismo.

A esa hora, una joven corría con una pancarta blanca en la espalda. Llegaba tarde al plantón contra el expresidente que justo en ese momento ingresaba en el tribunal, entre gritos de un lado y de otro. Uribe ha saludado a algunos políticos de su partido y ha entrado raudo y sin dar declaraciones hasta la sala de audiencia. El caso tiene que ver con la presunta manipulación de testigos para que declararan en su favor en una investigación que lo vincula con grupos paramilitares.

Minetras, en la calle sucedía una metáfora de lo que es Colombia y su división. De un lado, la pancarta blanca decía: “Necesitamos justicia. Uribe debe ir a la cárcel” y algunos manifestantes que llevaban carteles que lo catalogaban de genocida. Del otro, seguidores de uno de los políticos más populares en la historia del país coreaban su nombre, decían que la indagatoria era obra del chavismo y relacionaban la cita de Uribe con la justicia con lo ocurrido en Perú y Ecuador, —pese a que el proceso contra el exmandatario comenzó hace más de un de un año—. Los unos, con tambores y canciones; los uribistas, con trompetas que intentaban acallar los gritos de los contrarios al exmandatario. En el medio de la calle, la Policía separaba a ambos grupos de manifestantes para evitar enfrentamientos.

La declaración judicial del expresidente promete ser larga y la de este martes es apenas el comienzo de un largo proceso. Aunque la audiencia es reservada se sabe que el expresidente tendrá que responder al menos a 100 preguntas. La Corte deberá sopesar su declaración junto con la de otros 20 testigos que estuvieron en la audiencia en días pasados. A partir de este momento, pasarán 10 días para que la Corte decida si continúa el proceso penal contra Uribe o lo absuelve. Si la decisión es llevarlo a juicio, también tendrá que decidir si dicta medidas preventivas.

Los ánimos se han ido agitando en el transcurso de la mañana. Adriana Torres, una monja carmelita, contaba entre lágrimas de emoción que había venido a apoyar a Uribe. “Del Centro Democrático me pagaron el pasaje en avión desde Medellín y vine porque lo quiero mucho”, dice. La contracara son historias que denuncian crímenes. Raúl Carvajal, un hombre mayor con una pancarta, grita arengas  contra el expresidente Uribe y hasta el exmandatario Juan Manuel Santos. “Hoy, hace exactamente 13 años, me mataron a mi hijo, que era un suboficial del Ejército, por negarse a cometer un falso positivo [un asesinato extrajudicial]”, cuenta. Durante el Gobierno de Uribe, hubo cerca de 4.000 jóvenes que fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales por parte del Ejército.

Tanto los seguidores como los contrarios a Uribe han seguido llegando a lo largo de la mañana hasta el Palacio de Justicia. El Centro Democrático, partido del que Uribe es líder y senador, anunció que el exmandatario hablaría por sus redes sociales al final de la noche.

El proceso contra Uribe

C. O.

Cientos de horas de grabaciones y 40 testigos forman parte del proceso penal contra el expresidente Álvaro Uribe por presunta manipulación de testigos. El caso comenzó cuando Uribe denunció al senador Iván Cepeda (izquieda) por buscar declaraciones de exparamilitares en su contra. La Corte investigó y cerró el caso contra Cepeda y abrió uno contra el expresidente. El Alto Tribunal investiga si personas cercanas a Uribe pagaron, con el consentimiento del exmandatario, y ofrecieron dádivas judiciales a exparamilitares para que se retractaran. La denuncia original de un paramilitar señala que en la finca Guacharacas, antigua propiedad de la familia Uribe se creó un grupo de autodefensas.