Exteriores recibe a Guaidó, pero da a la visita un perfil mínimo

El Gobierno ha querido dar un perfil bajo al recibimiento de Juan Guaidó, a quien el líder del Ejecutivo, Pedro Sánchez, reconoció hace solo un año como “presidente encargado” en Venezuela, como también hicieron Estados Unidos y otros 60 países. La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, ha recibido este sábado al líder venezolano fuera de la sede del ministerio y sin ningún tipo de comparecencia posterior. Una nota posterior de Exteriores señala que González Laya le expresó el «pleno respaldo del Gobierno español a su figura» pese a no haber sido recibido como cualquier otro mandatario de Estado. En un encuentro de unos 40 minutos —algo más de lo previsto inicialmente—, la ministra ha tratado de mantener un difícil equilibrio entre el reconocimiento de Guaidó como presidente encargado —como lo denominó solemnemente hace un año el presidente del Gobierno— y la decisión de ahora de que no fuera el propio Sánchez quien se entrevistara con él en Madrid.

González Laya ha argumentado que lo que el Ejecutivo desea es «contribuir con todos los medios a su alcance a crear las condiciones para que se celebren elecciones presidenciales con garantías democráticas», según explica Exteriores. La ministra se ha reunido con Guaidó tras varios días de incógnitas sobre el formato que tendría este encuentro y en plena tormenta política por el trato que ha recibido el líder de Venezuela en España. En lugar de emplear la fórmula convencional de recibir en el Ministerio de Exteriores, la jefa de la diplomacia ha optado por celebrar el encuentro en la Casa de América, un consorcio público en el que participa el ministerio y concebido como herramienta de diplomacia pública. De este modo ha evitado la fórmula habitual reservada a los representantes formales de Estados, que suelen acudir a la sede del ministerio, en el Palacio de Santa Cruz. Tampoco se ha producido la conferencia de prensa conjunta que suele acompañar este tipo de entrevistas.

Guaidó, sin embargo, fue recibido este viernes en París por el presidente Emmanuel Macron. Esta mañana Sánchez ha recordado el desencuentro sobre Venezuela entre dos expresidentes socialistas, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, para explicar lo «compleja» que es la crisis del país. «Lamentablemente, la oposición conservadora en este país utiliza Venezuela contra el Gobierno», ha subrayado, al tiempo que ha recordado que España trabaja por «unas elecciones en Venezuela». Guaidó también ha estado esta tarde en una manifestación contra el líder chavista Nicolás Maduro. La marcha, que arrancó en Cibeles, ha terminado en la Puerta del Sol, donde el presidente encargado ha dicho a sus conciudadanos que pronto terminará el régimen de Maduro: «La democracia se lucha todos los días. Y la vamos a luchar todos los días. Ante las tentaciones del populismo, ante las tentaciones del autoritarismo, hay que ser fuertes».

El líder del PP, Pablo Casado, se ha encontrado con Guaidó al filo de las cuatro de la tarde y después ha dado una rueda de prensa en la que ha dicho que «Sánchez debe cesar de inmediato al señor [José Luis] Ábalos», ministro de Transportes, por su encuentro la madrugada del pasado lunes en el aeropuerto de Barajas con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, para disuadirla de entrar en territorio español. El presidente interino también ha sido recibido por el secretario del área de Relaciones Internacionales de la ejecutiva socialista, Héctor Gómez. A las críticas de Casado se ha sumado Inés Arrimadas (Ciudadanos), que ha asegurado en declaraciones a los medios que su partido va a «seguir pidiendo muchas explicaciones para saber que ha pasado con el ministro Ábalos».





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Juan Guaidó (izquierda), presidente encargado de Venezuela, y Pablo Casado, líder del PP, este sábado en Madrid.

Después, Guaidó se ha visto con el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que le ha hecho entrega de las llaves de oro de la ciudad, y se ha visto también con la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. «Madrid le recibe porque es el presidente legítimo de un Estado. Es una señal de solidaridad a una nación hermana, para proclamar que los que usurpan el poder lo emplean para perseguir a sus compatriotas, empezando por usted», ha dicho Martínez-Almeida. Después ha tomado la palabra Guaidó, que ha reiterado la necesidad de «acabar con la dictadura» de Maduro: «En Venezuela no hay dos partes en desacuerdo, es la democracia contra la dictadura». Y ha añadido: «Debemos poner fin a la tragedia humanitaria. Estar hoy aquí es que los valores fundamentales resistieron». 

Tras el acto oficial, el presidente interino se ha reunido con varios miembros de la oposición a Sánchez. Se ha visto con Arrimadas, con el líder de Vox, Santiago Abascal y también con el expresidente del Gobierno José María Aznar. Preguntado por la polémica generada por haber sido recibido por González Laya y no por Sánchez, Guaidó ha respondido: «Pedro Sánchez fue el primer presidente que me reconoció». También ha destacado la buena relación que han mantenido ambos países: «Nos cruzamos en Davos y ha sido difícil coordinar agendas. Espero en los próximos meses poder recibir al presidente español en Venezuela».

Llegada a Barajas

«Estoy muy emocionado de estar en Madrid para reunirnos con nuestra diáspora por una causa que hoy une a todos los venezolanos». Esas fueron las palabras de Guaidó a su llegada a Madrid. Con gritos de «¡presidente, presidente!», el presidente encargado de Venezuela y líder opositor fue recibido en el aeropuerto de Barajas por una comitiva de una treintena de personas que encabezaron el representante de Guaidó en Madrid, Antonio Ecarri, y Lilian Tintori, esposa del líder opositor Leopoldo López. 

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Guaidó, tras la manifestación en el centro de Madrid contra Maduro, se ha trasladado este sábado al emblemático edificio de la Real Casa de Correos, sede de la presidencia del Gobierno madrileño, donde ha recibido la medalla internacional de la Comunidad de Madrid, que todavía no había sido otorgada a nadie desde su creación en 2017. Del balcón principal del edificio, situado en la céntrica Puerta del Sol, cuelgan las banderas de España y Venezuela.

En España hay 323.827 venezolanos, una cifra que se ha duplicado en seis años. En Tenerife vive desde hace 16 años el padre de Juan Guaidó, Wilmer, que trabaja como taxista.