El encuentro entre Ábalos y la vicepresidenta venezolana incomoda a miembros del Gobierno

El Gobierno ha iniciado la semana tratando de atajar la controversia por el encuentro que José Luis Ábalos mantuvo el pasado lunes en el aeropuerto de Madrid-Barajas con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, que tiene prohibida la entrada en la Unión Europea, y que fue inicialmente negado por el ministro de Transportes, que ha ofrecido diversas versiones sobre los hechos. La vicepresidenta económica y número tres del Ejecutivo, Nadia Calviño, ha calificado de “falsa polémica” el encuentro, que fue desvelado por el diario digital Vozpopuli, y ha considerado que su compañero de Gabinete ha dado “todas las explicaciones” sobre el asunto. No obstante, el encuentro ha suscitado este lunes incomodidad entre los miembros del Gobierno cuando se les ha pedido su valoración. «Yo creo que usted estaba deseando hacerle una entrevista a González Laya [ministra de Asuntos Exteriores] o al señor Ábalos», ha dicho esta mañana, notablemente molesta, la vicepresidenta cuarta y ministra de Medio Ambiente, Teresa Ribera, en Onda Cero cuando se le ha preguntado sobre el asunto.

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En una entrevista en Los Desayunos, de TVE, Calviño ha asegurado que la reunión en el avión que transportaba a Delcy Rodríguez desde Caracas, y que, según admitió Ábalos, duró unos 20 o 25 minutos, “tiene el recorrido que tiene y no da para más”. Tras negar inicialmente que se viera con la número dos de Nicolás Maduro, sujeta al régimen de sanciones que la Unión Europea ha impuesto a 25 personalidades del régimen venezolano, Ábalos ha ido modificando su versión sobre el confuso episodio.

El ministro de Transportes sostuvo después que se encontró de manera fortuita con ella cuando acudió a Barajas a recibir al ministro de Turismo venezolano, Félix Plasencia, que encabezaba la delegación a la feria internacional de turismo Fitur. Después reconoció que fue al aeropuerto, a petición del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para evitar que Rodríguez intentara entrar en territorio español, lo que acarrearía un incidente diplomático. Finalmente, ayer, en La Sexta, admitió que hubo un encuentro de algo menos de media hora, pero que no se trató de “ningún tema”.

Delcy Rodríguez tenía Estambul como destino final de su viaje. La alto cargo del régimen chavista no voló a la ciudad turca en el mismo aparato que la trajo de Caracas, sino que en Madrid tomó un vuelo comercial con destino a Doha (Qatar), desde el que voló posteriormente a Estambul, un rodeo de tres horas que le evitó permanecer en suelo de la Unión Europea o atravesar su espacio aéreo.

El sábado, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió a Ábalos: “Hizo todo lo que estaba de su parte para evitar una crisis diplomática y lo ha logrado”. El jefe del Ejecutivo sentó la doctrina sobre el asunto, aunque este sigue resultando incómodo para los miembros del Gobierno. Este lunes, la vicepresidenta cuarta y ministra de Medio Ambiente, Teresa Ribera, ha intentado evitar pronunciarse. “No es un asunto sobre el que a mí me corresponda especular”, ha dicho en Onda Cero. No obstante, Ribera ha considerado “muy correcta” la explicación ofrecida por Ábalos. “Ha explicado por qué y cómo logró el cumplimiento de una obligación por parte de España con respecto a la señora vicepresidenta del Gobierno de Nicolás Maduro”.