Europa, entre la cálida despedida y la advertencia

Los presidentes de las tres principales instituciones de la Unión Europea, Ursula von der Leyen (Comisión Europea), David Sassoli (Parlamento europeo) y Charles Michel (Consejo europeo) despidieron ayer al Reino Unido con el compromiso de trabajar para una alianza futura “ambiciosa”, pero también apelando a la UE de 27 miembros para aprovechar el Brexit como oportunidad para un “nuevo amanecer” de unidad y liderazgo en la esfera global.

“Ningún país solo puede contener la ola del cambio climático, encontrar las soluciones al futuro digital o tener una voz fuerte en la cada vez más ruidosa cacofonía en el mundo. Pero unida, la Unión Europea puede”, escribieron los tres líderes europeos en una carta abierta divulgada ayer. En el texto se muestran convencidos de que “solo la Unión Europea” puede asumir el liderazgo para lograr retos como ser el primer continente con cero emisiones contaminantes en el horizonte de 2050, con una transición “justa” e impulsando las nuevas tecnologías.

Negociaciones. “Creemos que solo la Unión Europea puede hacerlo, pero sabemos que únicamente podremos hacerlo juntos: ciudadanos, naciones e instituciones”, escriben Von der Leyen, Sassoli y Michel en su carta, en la que elogian los aportes de Londres en las casi cinco décadas en las que permaneció en la Unión, pero le advierten que la negociación será difícil ya que la futura relación “dependerá por decisiones que están aún por tomar”.

“Cada elección tiene consecuencias”, afirman y dejan en claro su advertencia: “en igualdad de condiciones en medio ambiente, empleo, fiscalidad y ayudas de Estado no podrá haber un acceso al mercado único de alta calidad. Si no eres miembro no puedes mantener los beneficios de ser parte”.

Esto significa que, por ejemplo, si Londres no acepta la libertad de movimiento de los europeos en su territorio después de diciembre de este año, tampoco podrá gozar de las ventajas de las demás libertades fundamentales del Mercado Unico –capitales, bienes y servicios.

En una conferencia de prensa que ofrecieron ayer, Von der Leyen, Michel y Sassoli han insistido en subrayar la disposición de la UE a crear una alianza lo más estrecha posible con Reino Unido, pero dejando en claro que pasará a ser un país tercero que en ningún caso podrá disfrutar de las mismas ventajas de ser un Estado miembro.

“Hemos de ser claros respecto a que cuanto más decida alejarse el Reino Unido de nuestros estándares, menos acceso tendrá al mercado interior”, dijo Michel, para quien el Brexit envía un mensaje a los líderes europeos que deben prestar más atención a las “expectativas de los ciudadanos, explicar mejor el proyecto político común y demostrar a los europeos que somos capaces de cumplir”.

“La historia no se acaba aquí, estamos convencidos de que hay enormes oportunidades para la UE y queremos aprovecharlas todas”, ha dicho, por su parte, Sassoli, quien ha querido incidir en que pertenecer a Europa es “una gran oportunidad” porque permite encarar unidos retos como el cambio climático o la transformación tecnológica que de otro modo ningún país podría superar en solitario.

Preparativos. A partir de ahora, la Unión Europea dedicará febrero a preparar su estrategia negociadora y a fijar las líneas rojas de las capitales en un mandato cuyo borrador prevé presentar Bruselas el día 3 y que los Estados miembros perfilarán hasta adoptar la versión definitiva el día 25.

Será entonces cuando todo esté listo para arrancar las negociaciones formales con Londres, previsiblemente a partir del 1º de marzo si se cumple el calendario previsto, en el marco de una decena de mesas sectoriales que se convocarán cada tres semanas aproximadamente. El período de transición pactado entre las partes da margen hasta finales de año para sellar el nuevo acuerdo de futuro, un plazo que desde la UE han avisado que no ven factible, pero ante el que Londres rechaza pedir una prórroga que permita ampliar el margen de negociación.

Los británicos tienen hasta junio para decidir si quieren alargar el tiempo de negociación o se pone fin a la transición en diciembre, independientemente de si hay o no para entonces un acuerdo de futuro.