Jóvenes latinoamericanos enfrentan dificultades para entrar al mercado laboral

La crisis de COVID-19 dejó una pérdida de 31 millones de puestos de trabajo en el mercado laboral formal en los países latinoamericanos, y si bien la recuperación económica ha comenzado, los jóvenes aún enfrentan dificultades para ingresar al sector productivo.

María Victoria Fazio, experta en mercado laboral y seguridad social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) explica -al exponer las cifras​- que la crisis desatada por la pandemia ​ha puesto de relieve problemas estructurales ya existentes en la región en cuanto al acceso al mercado laboral.

“La pandemia ha resultado para Latinoamérica y el Caribe como un tsunami para el mercado laboral. Los jóvenes han sido los que se han visto más afectados, de los 31 millones de puestos perdidos, 60% de estos correspondían a jóvenes por debajo de los 24 años, y en particular afectó a las mujeres jóvenes”, explicó Fazio.

Las causas del desempleo juvenil en las Américas fueron expuestas por Fazio y otros expertos convocados este miércoles al evento ‘Empleo juvenil y sostenimiento de la recuperación económica de América Latina’, organizado por United Way, Oportunidad Global Red Juvenil y Diálogo Interamericano.

El que los jóvenes encabecen la lista en la pérdida de trabajo formal obedece a diferentes causas, pero una a destacar es que este segmento de la población ocupa gran parte del sector turismo y servicios, dos de los más afectados en la región.

Como respuesta al desempleo ha aumentado la informalidad que en muchos de los países latinoamericanos llega hasta el 65% del mercado laboral, según coincidieron los panelistas invitados para la discusión.

A ello se agrega que, con la recuperación económica en camino, los contratistas priman la experiencia, por lo que los que estaban empleados y perdieron su trabajo en la pandemia, hoy tienen más oportunidades de volver a ser contratados, en competencia abierta con los más novatos.

Esa variable la explica el joven colombiano Diego Duque, analista desde United Way en Bogotá, quien dijo que el país sudamericano tiene 12 millones de jóvenes y 50% de esa población está excluida de oportunidad de empleo en las condiciones actuales.

“Hay una mayor competencia para volver al mercado laboral; en el corto plazo la recuperación del empleo está favoreciendo a los que ya tenían empleo. Los más jóvenes no se están activando al mismo ritmo de las demás poblaciones por falta de oportunidades de primer empleo”, ahondó Duque.

Otros problemas del rezago

Jaime McAuliffe, director de Oportunidad Global Red Juvenil, dijo que a la contracción del mercado laboral se le suma la exclusión en América Latina y la falta de acceso a tecnología para millones de jóvenes, con lo que el panorama de empleo futuro se complica aún más.

Especial atención llama la falta de conectividad y educación con nuevas tecnologías y la falta de coordinación entre gobiernos, sector privado y organizaciones sociales que trabajan sobre el terreno en las comunidades para encontrar puntos de coincidencia que fortalezcan las estrategias para dinamizar el sector.

También preocupan los conocidos como “ninis”, un sector de la juventud, de entre 15 y 29 años, que ni estudian ni trabajan y que están desconectados de la formación de oportunidades para el futuro.

“Hay muchas iniciativas de la educación, pero no involucran a los jóvenes. Sabemos que se necesita una gran colaboración a nivel multisectorial para corregir este problema, también focalizar en las comunidades”, explica McAuliffe.

La falta de coordinación, señala Gabriella Bighetti, de United Way, en Brasil lleva a que muchas organizaciones no gubernamentales trabajan en capacitación de empleo para jóvenes con trabajos que ya no existen.

O que muchas empresas requieren del dominio del inglés para aspirar a una plaza laboral, cuando la posición no lo necesita; bajo esa perspectiva dice que hace falta coordinar mejor entre los distintos sectores para ir abriendo espacio y que la oferta de trabajo sea más fluida.

Entre las soluciones, coincidieron en apuntan que hay que crear programas de interacción entre la formación en aulas y la práctica para acercar a los jóvenes a los futuros puestos de trabajo, también impulsar a los emprendedores.

Además urge hacer lecturas milimétricas de las nuevas demandas del mercado laboral. “En este momento vemos las habilidades digitales en todos los niveles de educación y otros sectores donde están creciendo”, puntualizó Victoria Fazio, del BID.

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