China da un nuevo paso en la construcción de su estación en el espacio

Los tres astronautas chinos de la nave Shenzhou-13, dos hombres y una mujer, llegaron ayer a la nueva estación espacial de China para continuar con su construcción durante los próximos seis meses, en lo que se espera sea la misión tripulada más larga de ese país.

La nave despegó poco después de media noche desde el centro de lanzamiento de Jiuquan, en el desierto de Gobi, en el noroeste del país,  rumbo a la estación espacial Tiangong (“Palacio celestial”).

Tras el lanzamiento, la agencia espacial china para los vuelos tripulados dijo que había sido un éxito y que los miembros de la tripulación “se encuentran bien”. Siete horas después, la nave Shenzhou-13 se acopló con éxito al puerto radial de la estación espacial, añadió este organismo.

A unos 350-400 kilómetros de altitud, los tres astronautas permanecerán en Tianhe (“Armonía celestial 2), el único módulo que ya está en órbita de los tres que constituirán la estación espacial.

Durante los próximos meses, proseguirán con la construcción, revisarán los equipos y realizarán algunos experimentos científicos para obtener datos, por ejemplo, de cómo sus cuerpos se adaptan a esta larga estancia.

La tripulación está formada por el general Zhai Zhigang (55 años), el primer chino en realizar una salida extravehicular en 2008, el debutante Ye Guangfu (41 años), y la astronauta Wang Yaping (41 años), quien ya efectuó un viaje en 2013. 

A Wang se la conoce por haber impartido en su primer viaje una lección de física en directo a 60 millones de alumnos a través de una conexión de video, lo que volverá a hacer durante la misión Shenzhou-13. Se convertirá asimismo en la primera china en dar un paseo espacial. Los astronautas también harán dos o tres salidas por el espacio.

Las imágenes mostradas por la agencia espacial mostraban a los astronautas saludando a los aficionados reunidos para una ceremonia previa al lanzamiento. Según la televisión estatal, despegaron equipados con un suministro especial de comida tradicional para celebrar el Año Nuevo Lunar chino.

“Bastante maduros”. La misión permitirá duplicar el récord de duración para una misión tripulada china, establecido en septiembre por los astronautas de Shenzhou-12, que estuvieron tres meses en el módulo Tianhe.

“El motivo de esta estancia prolongada es adquirir experiencia en misiones de larga duración”, explica Erik Seedhouse, profesor especializado en operaciones espaciales de la universidad de aeronáutica Embry-Riddle en Estados Unidos.

“No será un gran desafío para China, porque sus tecnologías están bastante maduras. Pero cualquier operación en el espacio supone, por esencia, un desafío”, señala por su parte Chen Lan, analista del sitio GoTaikonauts.com, especializado en el programa espacial chino.

Es la quinta misión de las once (tripuladas y no tripuladas) que se necesitarán para la construcción de la estación espacial china Tiangong, que se espera que esté terminada a finales de 2022. Tendrá un tamaño similar a la antigua estación soviética Mir (1986-2001) y funcionará al menos 10 años.

Los otros dos módulos de la estación, denominados Mengtian y Wentian (laboratorios), se lanzarán el próximo año y se acoplarán a Tianhe. Permitirán que se lleven a cabo experimentos en biotecnología, medicina o astronomía.

Beijing decidió construir una estación después de que los estadounidenses se negaran a aceptar a chinos en la Estación Espacial Internacional (ISS), que es fruto de una colaboración entre Estados Unidos, Rusia, Canadá, Europa y Japón.

En cambio, la agencia espacial china encargada de los vuelos tripulados (CMSA) insistió en que los astronautas extranjeros podrían ir a Tiangong.

China ha invertido miles de millones de dólares durante décadas para paliar su retraso respecto a otras potencias espaciales. En mayo se convirtió en el segundo país, después de Estados Unidos, en posar un pequeño robot en Marte. 

También posó una sonda en el lado oculto de la Luna, otro hito mundial, y el año pasado, trajo muestras lunares y finalizó Beidou, su sistema de navegación que compite con el GPS estadounidense. El jueves, colocó en órbita alrededor de la Tierra su primer satélite para observar el Sol. A más largo plazo, Beijing planea enviar a personas a la Luna y construir una base lunar con Rusia.

*AFP


Una historia que lleva sesenta años

Agencias

La aventura espacial china, iniciada hace más de 60 años por el presidente Mao Zedong, ha tenido varias etapas a lo largo de su desarrollo. 

El llamado de Mao. En 1957, la Unión Soviética coloca en órbita terrestre el primer satélite fabricado por el hombre, Sputnik. El fundador de la República Popular China, Mao Zedong, lanza entonces un llamado a sus ciudadanos: “¡Nosotros también fabricaremos satélites!”.

La primera etapa se concreta en 1970. China lanza su primer satélite, Dongfanghong-1 (“Oriente Rojo-1”), nombre de una canción a la gloria de Mao, cuya melodía será difundida durante varios días en el espacio. El cohete que coloca el satélite en el espacio se llama “Larga Marcha”, nombre que recuerda el periplo del ejército rojo que permitió a Mao afirmarse como líder del Partido Comunista Chino.

Primer hombre. En 2003 el gigante asiático envía al primer chino al espacio, el astronauta Yang Liwei, que da la vuelta a la Tierra 14 veces en 21 horas. Con este vuelo, China se convierte en el tercer país, luego de la Unión Soviética y Estados Unidos, en enviar por sus propios medios un ser humano al espacio.

Módulos y conejo. China fue excluida deliberadamente del programa de la Estación Espacial Internacional (ISS), que asocia a estadounidenses, rusos, europeos, japoneses y canadienses, y decide construir su propia estación. Para lograrlo, lanza primero un pequeño modulo espacial, Tiangong-1 (“Palacio Celestial 1”), colocado en órbita en septiembre de 2011. Sirve para el entrenamiento de astronautas y para experimentos médicos. Tiangong-1 deja de funcionar en marzo de 2016. El laboratorio era considerado como una etapa preliminar en la construcción de una estación espacial.

En 2016, China lanzó su segundo módulo espacial Tiangong-2, donde los astronautas realizaron acoplamientos técnicos.

Conejo lunar. En 2013, aterriza en la Luna el pequeño robot teledirigido “Conejo de Jade”. Primero tuvo problema técnicos, pero fue reactivado y exploró la superficie lunar durante 31 meses.

El gigante asiático prevé enviar astronautas a la Luna en 2030 y quiere construir una base ahí en colaboración con Rusia.

Luna y GPS chino. El programa espacial chino tuvo un fracaso en el verano de 2017 con el lanzamiento fallido de Larga Marcha 5, crucial porque permite propulsar los pesados cargamentos necesarios para algunas misiones.

Este contratiempo llevó a la postergación por tres años de la misión Chang’e 5. Finalmente ejecutada en 2020, la misión permite traer a la Tierra muestras de la Luna, algo que no sucedía desde hacía 40 años.

China había logrado otro éxito en enero de 2019 con una primicia mundial: el alunizaje de un robot teledirigido (el “Conejo de Jade 2”) en la cara oculta de la Luna.

El país lanzó en junio de 2020 el último satélite que completa su sistema de navegación Beidou (competidor del GPS estadounidense).

Marte y Júpiter. En julio de 2020 China envió a Marte la sonda “Tianwen-1”, que transportaba un robot con ruedas teledirigido llamado Zhurong, que llegó a la superficie de Marte en mayo de 2021.

Los científicos han mencionado el sueño de enviar a Marte astronautas en un horizonte lejano. Incluso, el dirigente de su agencia espacial, Xu Honglian, mencionó una misión a Júpiter hacia 2030.

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