En su segunda presentación, Alberto Fernandez advirtió sobre una “hambruna” en el mundo por la guerra

En su segundo discurso como invitado al G7, el Presidente advirtió sobre la posibilidad de que, en caso de prolongarse la guerra en Ucrania, se desate una “catástrofe humanitaria” y “más de 300 millones de personas en el mundo” se encaminen  “hacia una hambruna”. En este contexto, reclamó la eliminación de las barreras arancelarias impuestas por Estados Unidos y Europa.

Como titular de la Celac, Alberto Fernández habló en el plenario de seguridad alimentaria sobre el aumento de precios vinculado a la guerra y la pospandemia. “Como ya he dicho, el mundo enfrenta un tiempo muy difícil signado por el fin de la pandemia y una guerra en marcha. La restricción de la oferta de granos y cereales que se observa, ha determinado una escalada de los precios que pone en riesgo la seguridad alimentaria de la humanidad”, manifestó.

Ante un escenario de crisis alimentaria que se incrementará por la guerra, Fernández pidió eliminar las barreras arancelarias que afectan a nuestro país impuestos por Europa y Estados Unidos. “El último informe sobre perspectivas alimentarias elaborado por la FAO indica que el costo de la importación de alimentos aumentó debido al incremento de los precios sumado a una disparada en los costos del transporte y de los fertilizantes. Frente a esa situación, es necesario evitar las barreras proteccionistas y para arancelarias para la comercialización de alimentos”, dijo el Presidente.

Alberto Fernánez en la reunión del G7

En este escenario, Fernández alertó que “si la crisis actual se prolonga, desataremos una catástrofe humanitaria. Más de 300 millones de personas en el mundo van camino hacia una hambruna”. Y detalló que “los países centrales han podido continuar con sus importaciones a pesar del desquicio que se vive. Los países periféricos, en cambio, importamos menos porque se redujo nuestra capacidad de pago”.

El jefe de Estado reiteró la necesidad de crear una nueva arquitectura financiera planteada en su primer discurso: “Atender a los pueblos sometidos a la crueldad de las privaciones alimentarias es un imperativo ético. Alimentarse no es otra cosa que un derecho humano. Si esa atención no llega con suficiencia, si no consolidamos una nueva arquitectura financiera internacional que remueva dogmas y malas prácticas, todo será una quimera”, dijo.

Mientras espera que el Congreso pueda discutir el proyecto de la renta inesperada, el jefe de Estado aplaudió que algunos países miembros del G7 hayan avanzado en la creación de impuestos progresivos. “Celebro el debate actual sobre impuestos que corrijan la concentración del ingreso. Como siempre digo, no podemos ver impávidos como la riqueza se concentra en pocas corporaciones mientras la pobreza se distribuye entre millones de personas”, sostuvo Fernández.

Alberto Fernánez en la reunión del G7

En un contexto de guerra, el Presidente presentó a la Argentina como “un proveedor seguro y continuará brindando asistencia tecnológica y servicios para que otros países mejoren su productividad agrícola”.

Además, Fernández utilizó unos minutos para defender los derechos de las mujeres. “Así como la guerra está desatando el hambre y frenando las economías por la falta de energía, la pandemia golpeó con fuerza a los sectores vulnerables, y en especial a las mujeres y las infancias”, planteó para luego enumerar las políticas implementadas en este sentido como el matrimonio igualitario, la asignación universal por hijo, la atribución de género en documentos de identidad, la legalización de  la interrupción voluntaria del embarazo, entre otras.

El jefe de Estado fue uno de los cinco invitados presentes entre los que estuvieron India, Indonesia, Sudáfrica y Senegal. El sexto invitado, Volodímir Zelenski, participó de manera virtual. El G7 integrado por Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá, Estados Unidos, Francia y Japón, le prometió al presidente de Ucrania apoyo “por el tiempo que sea necesario”.

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