Scioli presentó en San Pablo un proyecto para lograr mayor integración entre Argentina y Brasil

El embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, presentó este sábado un balance de su gestión al frente de esa sede diplomática, la de mayor relevancia estratégica para Argentina. Desde la agencia del Banco Nación Argentina en San Pablo, el diplomático esbozó los pincipales lineamientos del llamado “Acuerdo de Integración con Brasil”, proyecto a largo plazo que busca lograr una “integración profunda con Brasil en un contexto de crisis global».

El timing no fue casual, considerando la amplia comitiva argentina que viajó a las principales ciudades del vecino gigante para presenciar y transmitir las elecciones generales del 2 de octubre, con la atención centrada en Luiz Inácio Lula da Silva y el presidente Jair Bolsonaro, luego de una campaña que expertos aseguran ser las más polarizadas en décadas. “Con la elección presidencial y la crisis de la globalización tenemos que profundizar la integración regional”, consignó Scioli.

Diplomáticos, empresarios, legisladores, veedores internacionales y miembros de la prensa argentina y brasileña se reunieron a las 11:30 en la icónica Avenida Paulista de la principal metrópoli de Latinoamérica para escuchar al gran armador de la recomposición del vínculo entre la argentina peronista y el brasil bolsonarista.

El gran objetivo era reconstruir una relación que atravesaba el peor momento de su historia. No fue sencillo. Con ese pragmatismo y experiencia que he acumulado dije, bueno, hay que buscar un punto de interés común”, detalló Daniel Scioli al comienzo de su alocución, y destacó su mejor logro: que Argentina volviera a tener a Brasil como el principal socio comercial, algo clave considerando el aumento de las exportaciones y la importancia de esas divisas en la balanza comercial.

En el marco de la “crisis de la globalización”, el representante argentino destacó la importancia de estrechar lazos con Brasil, bajo la premisa de que la única manera de enfrentar los desafíos internacionales actuales es en conjunto. Para eso presentó un proyecto que asegura ser beneficioso para ambas naciones. Previo a eso, se reunió con personalidades del calibre de Lula da Silva, Fernando Henrique Cardoso, José Sarney y Fernando Collor de Melo, ex presidentes brasileños que difieren de la postura del actual mandatario respecto a la importancia de la integración regional y particularmente del fortalecimiento del Mercosur.

Es un proyecto político y económico de gran trascendencia que busca la integración profunda con Brasil, mucho más con la expectativa de que gane Lula (da Silva). Él tiene la convicción que él tiene de que juntos somos más fuertes”, aseguró Scioli sobre el proyecto que incluye integración en materia financiera, energética, minera e industrial, entre otras aristas. Entre los anuncios, destacó el interés del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de financiar la segunda parte del gasoducto Néstor Kirchner, con la expectativa de que llegue a la frontera con Brasil.

Es el momento: tenemos lo que el mundo demanda, alimentos energía nueva generación de minerales y porque la globalización está mostrando su debilidad. Tenemos que restablecer la alianza estratégica con Brasil”, cerró.

La anécdota con Bolsonaro en el Planalto

Por otro lado, el embajador dio detalles del desopilante encuentro con el presidente Jaír Bolsonaro en el Palacio presidencial de Planalto al comienzo de su gestión diplomática. El cruce fue clave para empezar a recomponer la relación de las dos economías más grandes de Sudamérica. “El presidente (Alberto Fernández) me dijo que la relación con Brasil había que rescatarla”, contó.

A modo simbólico y en plena pandemia, Scioli acercó una torta con una vela en virtud del “aniversario del día del embajador” (una excusa bien inventada), en un momento crucial de la relación entre ambos países, marcado por la desconfianza entre los gobiernos y la incertidumbre respecto al Mercosur.

El resultado superó las expectativas: Bolsonaro aceptó acompañar al gobierno argentino en las negociaciones de entonces con el Fondo Monetario Internacional, y bajarle el tono al antagonismo regional, expresado a través del unilateralismo respecto a la baja del arancel externo común o incluso a buscar alianzas comerciales por fuera, como pasó con China.

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