El riesgo de una cruenta guerra urbana

La posible ofensiva terrestre de Israel en la Franja de Gaza podría convertirse en una de las grandes batallas urbanas de la Historia, con unidades de élite israelíes en combates laboriosos, mortales y largos, en respuesta a los brutales ataques terroristas de Hamás.

Faluya en 2004, Mosul en 2016-2017, Mariúpol en 2022. Gaza podría inscribir su nombre en la macabra lista de ciudades enteras reducidas a escombros ante la mirada aterrorizada de los civiles.

Gaza ya vivió violentos combates en 2014. Israel movilizó entonces 75 mil reservistas durante cincuenta días, recuerda John Spencer, del Instituto de Guerra Moderna en la academia militar estadounidense de West Point. El ejército llamó ahora a 300 mil reservistas.

“Por un lado, tenemos la huida hacia adelante de Hamás y, del otro, la determinación total de Israel y la necesidad de aplicar la ley del talión”, apunta Pierre Razoux, de la Fundación Mediterránea de Estudios Estratégicos (FMES).

Intensos preparativos. Los bombardeos de Gaza preparan el asalto terrestre. Israel “inició los ataques aéreos para eliminar los mandos de Hamás, los mayores responsables, los túneles, los depósitos de armas y los lanzacohetes con el fin de reducir los riesgos”, explica Alex Plitsas, del centro Atlantic Council.

Los puntos de circulación entre Israel y la Franja se cortaron, así como el puesto fronterizo de Rafah con Egipto. Y “la Marina israelí impuso un bloqueo naval completo para asegurarse que Hamás no recibe armas y otros suministros por mar”, agrega Plitsas.

El ejército israelí reconoció ayer que realizó incursiones terrestres en Gaza “en las últimas 24 horas” para buscar “terroristas” y “armas”, así como “personas desaparecidas”.

La operación israelí se anuncia importante, vista la conmoción por el ataque de Hamás.

“Los israelíes enviarán todas las unidades de élite, vehículos blindados, infantería mecanizada, zapadores, comandos y fuerzas especiales”, enumera Razoux. Estas fuerzas dispondrán de “todo el apoyo de fuego necesario”, artillería,  drones, cazas y helicópteros de combate.

El objetivo inicial podría ser dividir en dos la Franja de Gaza, trazando una línea entre el mar y el muro que la rodea, para separar Rafah en el sur de la ciudad de Gaza en el norte. También espera “operaciones mecanizadas y blindadas para tomar las principales carreteras, como en Beirut en 1982, antes de un asalto coordinado en todas las direcciones” por tierra, mar y aire.

Metro a metro. Las operaciones en zonas urbanas constituyen “uno de los mayores desafíos para un ejército y representan uno de los entornos tácticos y logísticos más complejos”, recuerda Andrew Galer, un exoficial británico. 

En Gaza, los combatientes se mueven por estrechos callejones y dentro de una enorme red de túneles, cuyos secretos los servicios israelíes no han podido desvelar por completo.

Hamás está además muy armado. En 2014, “desplegó entre 2.500 y 3.500 combatientes con cohetes, morteros, misiles anticarro guiados, lanzagranadas, fusiles automáticos”, afirma John Spencer. Desde entonces, el arsenal aumentó.

Este enfrentamiento, en el que se sobreexpondrán civiles palestinos y rehenes israelíes, consagrará los últimos avances en la guerra moderna.

Para Pierre Razoux, habrá un primer ataque israelí de noche: “Tienen aparatos de visión nocturna que permiten ver como en pleno día y a través de las paredes para sorprender a un Hamás privado de electricidad. Se usarán robots en tierra, en los edificios y subterráneos” para labores de reconocimiento y desminado.

La asimetría tecnológica y digital no garantiza un resultado rápido. “En la guerra urbana, la limpieza de un simple edificio puede tomar días, semanas, meses”, dice Spencer.

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