
La ambientalista Andrea González, quien integraba la fórmula del candidato presidencial ecuatoriano asesinado, Fernando Villavicencio, tomará su lugar en las elecciones del 20 de agosto, informó ayer el partido de centro Construye.
“El movimiento reemplazará el binomio presidencial colocando a Andrea González como presidente”, dijo la organización en un comunicado.
González, de 36 años, acompañaba en sus aspiraciones a Villavicencio, de 59, hasta que sicarios lo ultimaron a tiros el miércoles al salir de un mitin en el norte de Quito.
La nueva candidata presidencial era aliada del político desde hace varios años, cuando el difunto ejercía como periodista de investigación antes de pertenecer a la Asamblea Nacional (2021-2023).
Durante su labor periodística, el candidato asesinado destapó millonarios escándalos de corrupción, entre ellos uno que llevó ante la Justicia al expresidente izquierdista Rafael Correa (2007-2017), siendo condenado en ausencia a ocho años de prisión.
Villavicencio era segundo en la intención de voto (13,2% de los encuestados), según la firma Cedatos.
González enfrentará el 20 de agosto a Luisa González, afín a Correa y que lidera esa encuesta con 26,6%, al líder indígena Yaku Pérez y al exvicepresidente Otto Sonnenholzner y a otros cuatro aspirantes. “El nombre del candidato a vicepresidente será anunciado en las próximas horas y se escogerá entre las personas de mayor confianza y que han compartido las luchas de nuestro compañero Fernando Villavicencio”, agregó Construye. La ley permite a los partidos designar a un sustituto de candidatos fallecidos antes de la elección. Hoy deberá asistir al debate presidencial organizado en Quito por el Consejo Nacional Electoral (CNE).
El trabajo de González ha sido enfocado en la defensa del medio ambiente. Hace activismo a favor de los océanos, los manglares y en contra del tráfico de fauna y la deforestación.
Traslado. Ayer, con un megaoperativo militar y policial, las autoridades ecuatorianas trasladaron al líder de la banda criminal más poderosa del país, a quien el candidatoVillavicencio acusó de haberlo amenazado antes de ser asesinado.
Unos 4 mil agentes entraron en la madrugada local fuertemente armados y en vehículos militares blindados al Centro de Privación de Libertad Zonal Número 8 de Guayaquil, en el suroeste de Ecuador, donde permanecía recluido José Adolfo “Fito” Macías, jefe del temido grupo Los Choneros.
En imágenes compartidas en redes sociales por las fuerzas públicas se muestra a un hombre obeso y barbudo. La autoridad carcelaria estatal SNAI confirmó que se trata de Fito, encarcelado allí desde 2011.
El jefe de Los Choneros aparece en una foto de frente, con las manos sobre la cabeza, y en otras se lo muestra tirado en el suelo con los brazos atados y en ropa interior, junto a decenas de presos.
Más tarde, el presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso, informó en la red X (antes Twitter) que Fito fue trasladado a La Roca, una pequeña cárcel de máxima seguridad que es parte del mismo gran complejo penitenciario en donde estaba la prisión que lo alojaba previamente. Macías controlaba al menos un pabellón de la prisión de la que fue trasladado.
El nombre de Fito se volvió mediático en Ecuador desde el miércoles, tras el asesinato a tiros en Quito del presidenciable Fernando Villavicencio, un centrista que iba segundo en la intención de voto, según una encuesta reciente.
Villavicencio, de 59 años, había denunciado una semana atrás que el líder pandillero lo había amenazado de muerte.
Advertencias. Según Villavicencio, una de las advertencias le llegó a través de un aliado político en la provincia costera de Manabí, donde se ubica la localidad de Chone en la que nació la banda.
Un “emisario de alias Fito” lo contactó, explicó Villavicencio. Fue “para decirle que si yo sigo (…) mencionando a Los Choneros, me van a quebrar (asesinar)”, señaló al programa Vis a Vis.
Otra amenaza se dio a través de un mensaje de texto de un usuario que tenía como foto de perfil una imagen de Fito, condenado a 34 años de cárcel por delincuencia organizada, narcotráfico y asesinato.
Antiguo periodista y diputado, Villavicencio se convirtió en una molestia para las pandillas y los narcotraficantes por sus investigaciones.
Las autoridades no han esclarecido quién pagó a los sicarios que le dispararon. Por el caso hay seis colombianos detenidos, mientras un séptimo murió en un cruce de disparos con custodios del candidato.
Lasso se limitó a decir que Villavicencio fue víctima del crimen organizado.
Condena de Francisco. Las prisiones se convirtieron en el centro de operaciones del narcotráfico en Ecuador. Desde 2021 han muerto más de 430 reclusos de forma violenta, decenas de ellos desmembrados e incinerados en medio de disputas entre bandas rivales. Varias de las riñas estallaron después del traslado de cabecillas a otras cárceles.
Lasso mostró en un video a Fito caminando en medio de decenas de uniformados. Su decisión sucede a una semana de las elecciones generales que él mismo anticipó al disolver en mayo la opositora Asamblea Nacional en medio de un juicio político en su contra por supuesta corrupción.
El poder del narcotráfico marca la campaña para elegir al próximo mandatario. La comunidad internacional encabezada por la ONU, OEA, Estados Unidos y la Unión Europea reprobaron el asesinato de Villavicencio.
Ayer, el papa Francisco lamentó su muerte y rechazó la violencia que azota al país en un telegrama dirigido al arzobispo de Quito, monseñor Alfredo Espinoza. El Sumo Pontífice condenó “con todas sus fuerzas” el “sufrimiento causado por una violencia injustificable”.
