La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó este jueves que El Niño evolucionará rápidamente en los próximos meses hasta convertirse en un episodio fuerte, lo que acentuará la probabilidad de fenómenos extremos y desastres naturales.
Asimismo, se prevén temperaturas superiores a la media en la mayor parte de las zonas habitadas del planeta.
El fenómeno climático «aumentará el riesgo de olas de calor (terrestres y marinas), sequías, lluvias torrenciales y otros fenómenos meteorológicos extremos en numerosas regiones del planeta», advirtió el organismo científico de la ONU al comunicar a la prensa los datos actualizados sobre la velocidad y potencia a la que avanza El Niño.
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Asimismo, según informó el Ideam a mediados de junio, las condiciones de El Niño ya se encuentran presentes tanto en la atmósfera como en el océano Pacífico ecuatorial, con probabilidades superiores al 95% de fortalecimiento durante el segundo semestre del año y persistencia hasta el primer trimestre 2027.
El Niño. Foto:
Asimismo, agregó que existe una probabilidad del 63% de que el fenómeno alcance una intensidad «muy fuerte» durante el periodo noviembre 2026 – enero 2027, lo que lo ubicaría potencialmente entre los eventos El Niño de mayor magnitud observados desde 1950.
Respecto al caso de Colombia, el Ideam advierte sobre el aumento de la confianza en los escenarios de «impacto hidrometeorológico» considerados para el territorio nacional durante los próximos meses.
Según los datos, el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental se acelerará entre julio y septiembre y dará lugar a un episodio fuerte de El Niño, con anomalías de la temperatura superficial del mar superiores a los 2º.
Ante esta situación, la OMM anunció la movilización de todo su sistema para reforzar los pronósticos estacionales, las alertas tempranas y la coordinación con gobiernos, agencias humanitarias y sectores especialmente vulnerables, como la agricultura y la salud, con el objetivo de intentar reducir el impacto sobre la población y las economías.
Desde la Sec. de Gestión del Riesgo adelantan diferentes actividades ante la llegada de El Niño. Foto:Alcaldía de Cali
Recordó que El Niño suele alcanzar su máxima intensidad entre noviembre y febrero, aunque sus efectos sobre las temperaturas globales suelen prolongarse durante el año siguiente.
Las previsiones para el trimestre julio-septiembre apuntan a un aumento de las lluvias en el Pacífico ecuatorial central y oriental, mientras que se esperan condiciones más secas de lo habitual en zonas del océano Índico tropical, el subcontinente indio y buena parte de Australia.
También anticipa menos precipitaciones de lo habitual en partes de Centroamérica, el Caribe y el noroeste de Sudamérica, mientras que el suroeste de Estados Unidos podría registrar un periodo más húmedo.
Para Europa, la organización pronostica un contraste entre el norte y el sur del continente, con mayores probabilidades de lluvias por encima de lo normal en el sur y por debajo de la media en el norte.
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El Niño es uno de los principales reguladores naturales del clima mundial y suele aparecer cada dos a siete años.
El Niño. Foto:iStock
Aunque es un fenómeno natural, el cambio climático tiende a amplificar su impacto.
El anterior episodio de El Niño, desarrollado entre 2023 y 2024, contribuyó a que esos dos años batieran sucesivamente los récords de temperatura global.
También se le relacionó en ese entonces con graves sequías en el sur de África, Centroamérica y el norte de Sudamérica, el aumento del riesgo de incendios forestales y episodios de lluvias torrenciales e inundaciones en varias regiones del mundo.
*Con información de EFE
